Alucinaciones: El problema de transformar un “engaño” en realidad

Las alucinaciones son un fenómeno perceptivo que muchas veces pone los pelos de punta.

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Alucinaciones

La historia moderna de la alucinación comienza en 1838, con Jean-Étienne- Dominique Esquirol; a quien se le atribuye la definición que fijó por primera vez el concepto de alucinación bajo la fórmula de «una percepción sin objeto».

Esto mismo, diferencia las alucinaciones de las ilusiones. En la ilusión, el objeto se sitúa en el campo perceptivo del sujeto, solo que una interferencia sensitiva le impide captarlo en su verdadera dimensión. En una alucinación, el objeto de la percepción definitivamente no existe.

Desde la Psicología, las alucinaciones pueden definirse como un “tipo de experiencia perceptiva que ocurre en ausencia de un estímulo apropiado, tiene la fuerza y el impacto de la percepción actual correspondiente, y no es sensible al control directo y voluntario de la persona que la experimenta”.

En resumen, una alucinación presenta todas las características de una percepción normal: complejidad, estabilidad, intensidad, corporeidad y localización en el campo sensorial; sin embargo, se produce sin existencia de un objeto real y con convencimiento de su realidad por parte del sujeto que la sufre.

Alucinaciones

Dicha experiencia, ha sido descrita como parte de distintos trastornos psiquiátricos. Entre ellos: esquizofrenia, trastornos afectivos, trastornos disociativos y trastorno de la personalidad. Es por esto que, al ser descritas como un síntoma dentro de un trastorno más general, no se han desarrollado muy ampliamente modelos y/o teorías específicas sobre las alucinaciones como fenómenos psicológicos independientes.

En los últimos años, se ha llegado a un consenso respecto de la naturaleza de las alucinaciones, específicamente respecto de las alucinaciones auditivas. Los investigadores en esta área han determinado que las voces ocurren cuando la persona atribuye erróneamente su habla interna a una fuente externa al yo. Lo anterior, se ha demostrado científicamente mediante el registro electromiográfico positivo (actividad eléctrica a nivel muscular en los labios y barbilla de las personas) coincidente con el inicio de las alucinaciones auditivas. Esta actividad eléctrica se da al momento de producirse el habla interna o subvocal; lo cual demuestra que las alucinaciones son realmente habla interna.

Alucinaciones

Ahora bien, existen otros tipos de alucinaciones. Las hay de carácter visual, táctil, auditivas, olfativas, kinestésicas, etc. Las auditivas son las de mayor significado diagnóstico y van desde sonidos sin estructurar (ruidos, golpeteos, etc.) hasta voces (palabras sueltas, frases cortas, etc.).

Las alucinaciones visuales son –en muchas ocasiones- difíciles de distinguir debido a que es fácil que la percepción visual se distorsione por interferencias externas o internas (neurológicas). Aún así, su contenido es infinitamente variables (luces, colores, formas más organizadas, escenas con movimiento y dramatismo, etc.).

Por su parte, las alucinaciones kinestésicas se dan en los músculos y articulaciones (sensación de sentirse levantado, sensación de oscilar, etc.). A su vez, las olfativas involucran la percepción de un olor que puede ser desagradable o no, producido por la propia personal o por algo/alguien más.

Finalmente, en términos de tratamiento, la medicación aparece como la primera elección. Sin embargo, esta no abarca la complejidad y heterogeneidad del fenómeno en cuestión. Se ha estudiado, principalmente, el tratamiento de las enfermedades o trastornos que incluyen este síntoma. Sin embargo, un abordaje específico del fenómeno de la alucinación ha quedado algo relegado.

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