El arte de criticar: ¿Qué hay detrás de juzgar permanentemente a otro?

¿Qué hay detrás de nuestros juicios negativos a los demás?

Guía de: Psicología y Tendencias

El arte de criticar

Desde el Budismo, el secreto para encontrar la paz espiritual dice relación con no criticar. Sin embargo, es un hecho que la mayoría de nosotros no estamos cerca de poder lograrlo. Lo más probable es que cuando veamos algo que no nos guste ni calce con nuestras expectativas, de manera inmediata comencemos a criticarlo.

De manera natural, el ser humano realiza permanentemente comparaciones que le ayudan a tomar diversas decisiones. A través de estas comparaciones, un individuo juzga situaciones o personas (en sus aspectos positivos y negativos); permitiéndole decidir qué es lo mejor para sí mismo. En este sentido es que observar la vida de los demás puede ser un buen ejercicio para cualquiera; finalmente, es el resto de la gente lo que nos enriquece como personas.

Ahora bien, algunas investigaciones han observado que una percepción más bien positiva del resto de las personas indica grados de satisfacción personal con la propia vida. Más aún, personas que tienden a realizar evaluaciones positivas de los demás, son más felices, amables, entusiastas y emocionalmente más estables.

Lo negativo surge cuando nos encontramos con personas que parecieran ser verdaderos expertos en el arte de criticar y que lo hacen casi de manera permanente y sólo por placer (es decir, sin sacar ninguna lección al respecto).

El arte de criticar

Este tipo de crítica, se asocia a personas que intentan distraer su mente de su propio malestar vital. En otras palabras, individuos que utilizan la crítica ajena como una excusa para evitar mirarse a sí mismos, tomar sus propias decisiones y solucionar sus problemas personales.

Más aún, estudios en la materia han descubierto que las críticas negativas están asociadas con rasgos propios de la personalidad de quien las emite; como por ejemplo: altos grados de narcisismo, conductas anti sociales, un perfil emocional inestable, gran vacío emocional, una percepción negativa de sí mismos, etc.

Es por ello que la recomendación al recibir una crítica destructiva es no caer en una discusión; pues, el/la “criticón/a” no necesita ser desmentido en la medida que deja en evidencia su propia carencia personal al hacer ese tipo de críticas.

Y finalmente, si queremos ser más felices, la mejor idea es evitar la crítica a los demás.

El arte de criticar

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