La cárcel de Stanford: El experimento que desató lo peor de los seres humanos

¿Qué es correcto y qué no? ¿Depende eso del contexto? Si quieres poner a prueba la bondad del ser humano, lee el siguiente artículo.

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La cárcel de Stanford

Philip Zimbardo fue el psicólogo detrás de este experimento y su objetivo era estudiar la adaptabilidad del ser humano en una situación de vulnerabilidad. ¿Cómo lo hizo? Pues se seleccionó un grupo de voluntarios y simuló un entorno carcelario en un sótano de la universidad.

Durante varios días, cada uno de los voluntarios debía ocupar un rol al azar: guardia o prisionero. Para reproducir de mejor forma las condiciones de una cárcel, se entregaron uniformes de reos y gendarmes. Aún así, los guardias tenían prohibición de hacer daño a los prisioneros. Su única instrucción era controlar sus comportamientos, hacerlos sentir incómodos y desprovistos de privacidad.

La cárcel de Stanford

El primer día no ocurrió nada imprevisto. Los participantes prácticamente no cumplían los roles que se les habían asignado. Sin embargo, el segundo día todo cambió: una rebelión de los reos desató los primeros actos de castigo en sus guardianes.

Comenzó una dinámica de sumisión-dominio dentro de la fantasía de la cárcel de Stanford. Ni los voluntarios ni los investigadores fueron capaces de reconocer lo que estaba pasando.

El experimento tuvo que suspenderse antes de tiempo y quienes participaron de él aún se lamentan.

Si quieres saber más de lo que pasó, te dejamos el siguiente video:

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