La teoría de las inteligencias múltiples de Gardner: Todos/as somos inteligentes.

Existen muchas maneras de ser inteligente. La inteligencia sería algo que cambia y se desarrolla en función de las experiencias que una persona pueda tener a lo largo de su vida.

Guía de: Psicología y Tendencias

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Existen muchas personas que han tenido que llevar la etiqueta de “problemas de rendimiento académico” en su paso por el sistema educacional; ya sea por tener necesidades especiales de aprendizaje (como es el caso del déficit atencional), por haber crecido en contextos vulnerables y/o simplemente por poseer capacidades no evaluadas y poco valoradas por el sistema educativo imperante. Vivir con este rótulo no es fácil en el mundo de hoy. 

<<Andrés es bueno en matemáticas, pero no en lenguaje; por esto que es considerado “mal alumno”>>.

<<Paula no tiene muchas habilidades para los ramos que imparten en su colegio; sin embargo, es considerada muy buena amiga, le gusta mucho la música y administra páginas de internet acerca de su cantante favorito. Aún así, está repitiendo de curso y se siente “tonta”>>.

En estos casos, como en tantos otros, el nivel de frustración que genera el no poder “adaptarse al sistema” es tan alto que, muchas veces, niños y niñas dejan de creer en ellos mismos, en su capacidad de lograr cosas o de ser “buenos” en algo.

En este sentido es que quisiéramos destacar la relevancia de la teoría de las inteligencias múltiples que, en líneas generales, crearía el escenario propicio para que todos/as sean considerados inteligentes según sus habilidades propias, únicas y completamente originales.

La teoría de las inteligencias múltiples fue planteada por Howard Gardner en 1983. Para el autor, la inteligencia sería algo que cambia y se desarrolla en función de las experiencias que una persona pueda tener a lo largo de su vida. Basándonos en este concepto, la inteligencia abarcaría infinitas posibilidades de desarrollarse y modificarse; lo cual, permite sostener que existen muchas maneras de ser inteligente. Según el autor, los tipos de inteligencia que se definen son:

  • La inteligencia lingüística
  • La inteligencia lógico-matemática
  • La inteligencia espacial
  • La inteligencia corporal-kinestésica
  • La inteligencia musical
  • La inteligencia interpersonal
  • La inteligencia intrapersonal
  • La inteligencia natural
  • La inteligencia existencial

Todas ellas, estarían presentes en cada individuo y la mayoría de nosotros/as podría desarrollarlas adecuadamente. Además, a pesar de ser independientes, las inteligencias funcionarían habitualmente juntas de manera compleja, siempre en interacción unas con otras. Por ejemplo, un bailarín tiene inteligencia musical, para comprender los ritmos musicales; tiene además inteligencia interpersonal, para comprender cómo hacer vibrar al público con sus movimientos; y, también tiene inteligencia kinestésica-corporal para darle agilidad y gracia a sus movimientos y de esa manera realizarlos con éxito.

Bajo este concepto, todos/as y cada uno/a de nosotros/as, en cualquier ámbito en el que nos desenvolvamos, estaríamos utilizando más de una inteligencia a la vez y, por ende, estaríamos siendo inteligentes.

Existen múltiples trabajos y tesis doctorales en relación al impacto y formas de evaluación de las inteligencias múltiples en el ámbito educacional. Uno en particular, compara dos tipos de escuelas: una con enfoque tradicional y otra con enfoque construccionista (que fomentaría el desarrollo de diversas áreas de aprendizaje). En este estudio se concluye que existe un mayor desarrollo de inteligencia musical y artística en el grupo estudiado correspondiente a escuelas con enfoque construccionista. Al mismo tiempo que existen aprendizajes similares en ambos grupos en cuento a la inteligencia lógico matemática y lingüística. Finalmente, lo que demuestra es que modificar el enfoque en el aprendizaje desde uno tradicional hacia uno construccionista no va en desmedro del aprendizaje de las materias tradicionales, sino que amplia el mismo, desarrollando áreas que el enfoque clásico no prioriza.

Todo lo anterior, nos lleva a concluir que ampliar la visión reinante en nuestro sistema educativo permitiría tener mejores resultados objetivos (más materias aprendidas o desarrolladas); y, además, favorecería la atención a la diversidad en el aula de clase, al abarcar materias diversas y distintas formas de llevarlas a cabo. Lo anterior, siempre en un ambiente en que niños y niñas pudieran desarrollarse sabiéndose todos/as inteligentes.

 

 

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