Habilidades parentales claves en hijos de madres con VIH/SIDA

Estudios internacionales han determinado que ciertas habilidades parentales se relacionan directamente con variables importantes en el desarrollo psicosocial de niños y adolescentes hijos de madres afectadas por el virus del VIH/SIDA. Conozca cuáles son y cómo influyen.

Estudios realizados en el extranjero han logrado determinar que, tanto las madres VIH+, como sus hijos, reportan mayores niveles de síntomas depresivos, en comparación con madres e hijos no afectados por el virus (Biggar & Forehand; Forehand et al, 2002; citados en Murphy et al, 2009). Esto tiene relación con el modo en que la enfermedad afecta su salud biopsicosocial, como por el estigma y la discriminación a la que, aun en nuestros tiempos, están expuestos.

Los resultados de un estudio publicado el año 2009 en la revista estadounidense “Child development”, indican que la implementación de rutinas familiares tiene un poderoso impacto en el desarrollo de los niños y adolescentes de familias en que la madre está infectada por el VIH o virus del SIDA (Murphy, Marelich, Herbeck & Paine, 2009).

Las rutinas familiares se definen como “Las actividades que ocurren en el mismo orden y, más o menos, en los mismos momentos cada día” (Cassidy, 1992; citado en Murphy et al, 2009). También han sido definidas como “Los patrones repetitivos y predecibles que caracterizan la existencia en el día a día y semana a semana en una determinada familia nuclear. Los patrones de comportamiento con cierta ritmicidad que sirven como principio ordenador en el proceso en curso de la existencia familiar” (Boyce, Jensen, James & Peacock, 1983; citado en Murphy et al, 2009).

VIH padres

Foto: AP

La implementación de rutinas familiares tiene un poderoso impacto en el desarrollo de los niños.

En las familias que presentan rutinas más frecuentes, como por ejemplo, comer juntos, los adolescentes, a lo largo del tiempo, muestran menos niveles de conducta agresiva, de ansiedad/preocupación, síntomas depresivos, desórdenes conductuales y una menor tendencia a consumir alcohol. Más aun, estos niños y adolescentes demuestran un mejor autoconcepto comparado con aquellos que viven en su misma situación, pero que presentan una menor frecuencia de rutinas familiares (Murphy, et al, 2009).

Otro resultado importante arrojado por el mismo estudio, es que el monitoreo parental, considerado también una habilidad esencial de los padres, tiene igualmente efectos positivos en el desarrollo de los niños y adolescentes.

El monitoreo parental se define, como el conocimiento de los padres acerca de dónde sus hijos se encuentran, de las actividades que realizan y de sus amigos (Jacobson & Crockett, 2000; citado en Murphy et al, 2009).

Esta investigación indica que, a medida que el monitoreo parental aumenta, los adolescentes muestran una significativa disminución de los síntomas depresivos y ansiosos, menores desórdenes conductuales y una disminución de la tendencia a consumir alcohol, al mismo tiempo que mejora el autoconcepto. Estos hallazgos coinciden con los de investigaciones realizadas en familias de la población general (Murphy et al, 2009).

Cabe destacar que ambas habilidades parentales, es decir, las rutinas familiares y el monitoreo parental, pueden verse afectadas por múltiples factores, incluyendo el estado de salud física de las madres en relación con el VIH. En otras palabras, cuando las madres están físicamente bien, se esperaría que tuvieran mayor energía para sostener las rutinas familiares y el monitoreo parental. Sin embargo, cuando las madres están mal, las rutinas y el monitoreo tienden a disminuir (Ibid, 2009).

Pareciera ser que, en la medida que el bienestar de las madres declina, en los mejores casos, otros familiares asumen un rol en el monitoreo o no monitoreo de los niños y adolescentes.

Se ha visto que la implementación inestable de rutinas familiares y monitoreo, se constituye como un riesgo para el desarrollo de estos niños y adolescentes, presentando más síntomas depresivos y ansiosos, desórdenes de conducta y un menor autoconcepto (Murphy et al, 2009).

Los resultados del estudio de Murphy, indican que las intervenciones con los padres deben enfatizar el rol que tienen las rutinas familiares y el monitoreo parental en la reducción de los síntomas ansiosos y depresivos, en el aumento del autoconcepto y en la prevención, en la disminución de los desórdenes conductuales y del uso riesgoso de alcohol de los niños y adolescentes hijos de madres VIH positivas (Murphy et al, 2009). Sería interesante investigar si esto sucede del mismo modo en la población chilena e integrar estos hallazgos al abordaje de las familias afectadas con el VIH.

Links:

  • Fundación Santa Clara. Calidad de vida a niños con VIH La Fundación Santa Clara, a través de la casa de acogida entrega atención integral a niños y niñas bajo la condicionante del VIH/SIDA, preocupándose de su bienestar y de la adherencia de la triterapia. Se preocupan, además, de insertar a estos niños en la sociedad, a fin que ésta los acepte y respete. Si quiere hacerse socio para colaborar con esta importante y hermosa causa entre en la página y llene un simple formulario.

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