Psicología de la enfermedad: Fases que experimentamos ante una enfermedad grave

La relación cuerpo-mente va mucho más allá de lo que imaginamos.

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Psicología de la enfermedad

Desde hace un tiempo, se ha venido retomando la importancia del estado de ánimo en el desarrollo y superación del proceso de cualquier proceso de  enfermedad. Ello pues cuerpo y mente han demostrado ser un todo indisoluble.

Es por esto que el enfermar humano tiene características especiales. Para el hombre, enfermar es una realidad que afronta conscientemente y ante la que tiene que situarse a tres niveles: intelectual, afectivo y operativo.

La enfermedad pasa a ser entonces una entidad que supone un -más o menos grave- episodio de la autobiografía frente al cual el individuo va a situarse con una mayor o menor aceptación o rechazo, madurez o infantilismo; desarrollando conductas más o menos integradas, con más o menos tolerancia y resistencia al dolor.

Psicología de la enfermedad

En el caso de las enfermedades graves (con el riesgo inminente de muerte), el enfermo y su entorno más cercano atraviesa diversas fases; dependiendo de la gravedad de su situación, sus circunstancias personales, los factores de personalidad, apoyo social, etc. Dichas fases serían las siguientes:

  1. Fase de embotamiento de la sensibilidad: caracterizada por la sensación de aturdimiento. En ocasiones pueden darse sentimiento de ira.
  2. Fase de incredulidad: caracterizada por el rechazo y la negación (consciente o inconsciente) del diagnóstico. Tiene sentido en la medida que controla la angustia pero de ser muy prologada es negativa pues impide la aceptación y colaboración.
  3. Fase depresiva o de desorganización: se relaciona con reacciones depresivas y desorganizadas (en casos severos, puede incluir agresividad, descompensaciones, etc.).
  4. Fase de reorganización: caracterizado por el reconocimiento de la enfermedad, su aceptación y el avance hacia la colaboración con el tratamiento.

En otro orden de cosas y desde el área de la investigación, estudios recientes han confirmado que un verdadero compromiso por la superación de la enfermedad y un estado de ánimo optimista y esperanzado, reducen significativamente la mortalidad de pacientes que han sufrido un infarto de miocardio o han sido sometidos a cirugía. Lo anterior,  también sería aplicable a distintos tipos de Cáncer. Por el contrario, las personas que se sumen en la tristeza y abandonan la lucha por superar su enfermedad –especialmente en el caso del Cáncer-, no sólo empeoran su calidad de vida, sino que incluso pueden acortar su vida en etapas terminales.

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