Renovar el espacio: Una forma de renovarse a sí mismo

Más de alguna vez hemos experimentado cierto placer o bienestar después la remodelación de alguno de nuestros espacios; esto tiene sus razones.

Guía de: Psicología y Tendencias

Renovar el espacio

 

La Psicología bien sabe sobre la necesidad de cambio del ser humano. Esta necesidad es permanente y nuestros intentos por renovarnos a nosotros mismos muchas veces se ven reflejados en nuestros espacios, aquello en los que nos desenvolvemos diariamente.

Remodelar nuestro hogar u oficina es un proceso que exhibe pasos muy similares a los de nuestro cambio interno. Lo primero es fijarse un objetivo; y, posteriormente, se sucederán procesos atencionales, de intención y acción para poder alcanzar la meta propuesta.

Renovar el espacio

 

Un proceso de renovación de espacios puede, incluso, enfrentar cierta “resistencia al cambio”; tal como la experimentamos internamente cuando hay conductas o actitudes personales que no queremos cambiar. Podemos plantearnos un sinfín de excusas, tales como: “la oficina aguanta un tiempo más de esta forma” o “remodelar es muy costoso y acarrea demasiado desorden” o “la cocina todavía se ve bien”. Todo lo anterior, buscar eximirnos de la inminente tarea que tenemos por delante.

Expertos en el tema confirman que dichas sentencias son sólo evasivas pues, al momento de remodelar, no es necesario cambiar la totalidad del espacio. Es posible renovar algunos elementos claves (cambiar el color, restaurar, cambiar la ubicación, etc.) y observar grandes diferencias sin la necesidad de hacer una inversión gigantesca ni obras mayores.

Los beneficios de renovar nuestros espacios son múltiples. Por un lado, nos permiten valorizar nuestros inmuebles y ahorra en futuras reparaciones que pudieran resultar más costosas.

Pero, sobre todo, remodelar nos ayuda a lograr nuevas distinciones en nuestro día a día, a renovar y limpiar nuestras energías, a buscar mayor comodidad y armonía, a experimentar más relajo en nuestros espacios, a equilibrarnos mejor con el entorno, a mejorar la convivencia y hasta, a contagiarnos de mayor alegría.

Con mucha atención a la planificación de los detalles y el profundo conocimiento del espacio que queremos modificar, estamos a un paso de poder iniciar un proceso de remodelación. ¿Se animan? ¡Pues éxito! Y que esta renovación externa motiva una permanente “remodelación” interior.

Renovar el espacio

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