“¿Soy feo?”: El atractivo físico y el efecto halo

“Feo” es el adjetivo que define algo o alguien como desprovisto de belleza y hermosura. ¿Pero qué decreta si lo somos o no? Entérate de más en el siguiente artículo.

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Soy feo

 

Aunque parezca excesivo, alrededor de 10.000 personas al mes googlean la pregunta: “¿Soy feo?”. Esto no es más que un indicador de lo mucho que nos importa la forma en que nos vemos y de la gran significación que le damos a la “belleza” física.

Pero, ¿qué determina realmente que seamos bellos o atractivos para otros?

Soy feo

 

Desde los años 20 y gracias al trabajo de Edward L. Thorndike, la Psicología ha analizado lo que denominó el “efecto halo”: uno de los tantos tipos de respuestas sesgadas que damos los seres humanos cuando generalizamos nuestro juicio. En términos muy generales, este efecto describe la tendencia de nuestra mente a generalizar la buena apariencia física a otras áreas “positivas” de las personas como podrían serlo su inteligencia, honestidad y buenas maneras.

Para ilustrar lo anterior, citaremos el experimento de Nisbett y Wilson en que se solicita a varios estudiantes que califiquen el aspecto físico, gestos y acento de un profesor mediante la visualización de una cinta de video. Dicho profesor actuaba de manera fría y distante o de manera cálida y amable en distintos videos que fueron exhibidos a distintos grupos; sus gestos y acento se mantuvieron igual en ambas grabaciones.

Los resultados obtenidos indicaron que los estudiantes que vieron el video del “profesor amable” lo evaluaron como más atractivo físicamente que quienes visualizaron el video del “profesor frío”. Todo esto, aún cuando los estudiantes opinaban que en su evaluación del atractivo físico del profesor no había influido el comportamiento del mismo.

Pues bien, concluimos entonces que la belleza o el atractivo físico depende de un sinnúmero de cualidades subjetivas; entre las cuales, influye mucho el cómo otros perciban nuestras actitudes y modos de ser. De este modo, la belleza puede pasar a ser un concepto más afectivo que estético; dándonos mayores posibilidades de ser definidos como bellos/as y –sobre todo- auto-definirnos de esta forma, más allá de lo físico.

Soy feo

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