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RSE pirotécnica: el caso de La Polar

Lo ocurrido con La Polar es una muestra de que las luces y fuegos artificiales que mal acompañan algunas acciones de RSE no deben desorientar respecto del verdadero sentido que debe tener esta práctica.

Antes que se prohibiera, no había algo mejor que tirar fuegos artificiales para las celebraciones especiales. Algunos de estos, al encenderlos, se iluminaban y comenzaban a dar vueltas por todos lados, generando gran admiración… sin embargo, ahora sabemos que su peligro es elevado y que muchas veces causan dolorosos accidentes que pueden perdurar toda una vida.

Lo mismo la RSE. Por desgracia, muchas empresas han entendido la responsabilidad social en una modalidad pirotécnica, desarrollando sendos programas que brillan por la pompa de sus fotos, por los millone$ entregados y por la casi santa manera de comunicarlos. Sin embargo, mientras se generan esos despliegues comunicacionales, muchas empresas avanzan con serias irresponsabilidades en los aspectos más íntimos de sus negocios.

La Polar

Foto: El Mercurio

El sitio web del club extra lindas.

Recuerdo, un poco engañado, el comercial de “Extra Lindas” de la empresa La Polar, invitando a la fiesta de belleza a tantas chilenas que, por no ser esbeltas, se habían quedado sin bailar. ¡Esa sí que era una buena empresa! Se atrevía a romper esquemas y jugárselas por aquellos que han sido apartados de la sociedad. Sin embargo, no todo era color de rosas. Mientras más y más personas llegaban al festín, por detrás algunos directores y ejecutivos de la empresa habían creado un plan para conspirar en contra de sus comensales. Una empresa que se vistió con ropa Extra-Responsable era en verdad una máquina grotesca de endeudamiento para sus clientes.

Es ahora, entonces, que debemos re plantearnos la Responsabilidad Social que desarrollan nuestras empresas. Antes de pensar en cómo nos vemos, debemos pensar en cómo somos realmente… y en todo aspecto.

Por ejemplo, la responsabilidad de una empresa es que desde sus propios directores y accionistas se promuevan valores y principios rectores del actuar de sus miembros; que desde la gerencia general se lidere y controle el comportamiento responsable de cada una de sus áreas; que en la empresa exista una cultura ética en que no sólo se promueva un buen comportamiento, sino que se aseguren los medios para conocer los hechos que puedan poner en riesgo los intereses de la empresa o de sus stakeholders; que se debe expresar en cada detalle de los productos y servicios que ofrecemos y en la manera de ser de nuestros trabajadores; y así sucesivamente, en todo.

Se acabó la fiesta de la RSE. Apaguemos la música y las luces y, antes de comenzar a bailar nuevamente, preocupémonos de la verdadera responsabilidad nuestras empresas y organizaciones.

Sólo para recordar: los fuegos artificiales están prohibidos.

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