Jugar con los hijos, beneficios y consejos

Cuando se acerca una fecha especial, hacemos el firme propósito de perseverar en nuestra lúdica relación con los hijos. Pero algo ocurre, que al siguiente año prometemos exactamente lo mismo.

No. No debo esperar que sea el día del padre para decirle que lo adoro, admiro y venero. No. No debo aguardar a que sea el día de la madre para abrir mi corazón y expresar todo el amor que le tengo a la mujer más sabia (para mí) del planeta.

Y no. Por supuesto que no debo aguardar a que llegue el día del niño para desplegar todas mis energías y creación maternal. No. No. No.

Juegos con hijos

Foto: Viviana Morales, El Mercurio

Jugar con nuestros hijos permite un intercambio con el que se consigue comunicación y respeto.

A partir de estas fechas, muchos de nosotros solemos hacer el firme propósito de perseverar en nuestra lúdica relación con nuestros hijos. Pero algo ocurre, que al siguiente año prometemos exactamente lo mismo. Aprovechemos el vuelito que nos dio el día del niño.

Animémonos a meter las manos en la masa. Cocinar con nuestros pequeños es fascinante. Revise estos artículos. Hay excelentes ejemplos.

Otra posibilidad, es animarse a experimentar en el arte. Las posibilidades creativasson tan amplias y diversas como desafiantes.

Y finalmente, si nada le convence, tal vez valorará mucho más su presencia en el juego con sus hijos, cuando sepa que:

  • Jugar con nuestros hijos supone cierta espontaneidad que connota afectividad y permite un intercambio con el que se consigue comunicación y respeto.
  • Los niños juegan a desempeñar las mismas actividades que hacen los adultos y adquieren de esa forma habilidades para su vida. Una práctica muy útil es explicarles las actividades cotidianas de los adultos mientras se realizan.
  • Aunque los adultos tengan mucha prisa por que sus hijos aprendan habilidades y conocimientos, prolongar la infancia es importante.

Consejos básicos:

  • Sentirse participante
  • Si se considera como un mero espectador, no podrá entender ni menos correr con un despertador en la mano y gritando “tengo prisa, tengo prisa”, para que su hijo le persiga junto a Alicia por el País de las Maravillas.
  • Ponerse a su altura: Lo que supondrá más de una vez tirarnos en el suelo,  “comer” sopa de agua con una cuchara de l0 centímetros… y creernos de veras que somos el lobo o la hija de la muñeca. Ojalá que nuestros ojos y mirada siempre estén a su nivel.
  • Respetar su tiempo de juego con nosotros: Aunque sean escasos minutos, debe representar un esperado espacio de aventura intensa, donde no haya sitio para las prisas ni para ninguna otra preocupación.
  • Ayudarles a ejercer su libertad y creatividad: Permitiendo que sean ellos los protagonistas del juego y sin obstruir su habilidad de pensar. Deben ser ellos quienes dirijan el juego y determinen si el camión de bomberos va a salvar un gato o a sofocar un incendio, qué se pone la muñeca para ir de paseo… Otra cosa distinta es que podamos darle ideas, opciones, resolver dudas, proponer pautas, pero sin coartar su expresividad y creatividad.

 

Es cierto que después de un agitado y demandante día, nuestra almohada pareciera hablarnos y seducirnos con su confort. Es cierto también que casi no quedan fuerzas ni ánimo para nada más que dormir. Pero le aseguro que esos minutitos de juego junto a su hijo, provocarán un placer eterno a sus pequeños y usted se recostará con la sensación de haber vuelto a ser niño, aunque sea un rato. Esa conexión es única, irrepetible y familiarmente virtuosa.

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