El fin de Millenium: La Reina en el Palacio de las Corrientes de Aire

Es en la tercera parte de la Saga Millenium donde Lisbeth toca fondo en sus conflictos para poder renacer de la mano de Mikael Blomkvist. Advertencia: No recomendable para quienes no han terminado el segundo volumen.

Guía de: Literatura Contemporánea

Para todos los que quedamos con el corazón en la mano al terminar La Chica que Soñaba con una Cerilla y un Bidón de Parafina, la segunda parte de Millenium, leer la tercera (y oficialmente última) entrega de la saga  es una caja de sorpresas que no deja descansar al ansia de seguir leyendo para ver qué pasa con Lisbeth y Mikael.

En La Reina en el Palacio de las Corrientes, Stieg Larsson se mueve por distintas áreas que maneja a la perfección, desde el detalle de las esferas políticas y gubernamentales, hasta la tecnología y software, pasando por persecuciones policiales hasta la administración de un diario de circulación nacional, cien veces más grande que la revista Millenium.

Si hacemos un breve repaso por Millenium, recordaremos que en el primer volumen de la saga, Los Hombres que no Amaban a las Mujeres, Lisbeth y Mikael se conocen trabajando en una investigación para el millonario Henrik Vanger, con lo que comienza esta extraña relación entre los protagonistas. En La Chica que soñaba con una cerilla y un bidón de parafina, nos adentramos en los orígenes y conflictos de Lisbeth, y cómo estos se mezclan con la investigación que lleva a cabo Mikael en Millenium.

Millenium 3

Foto: El Mercurio

Ahora es el turno de La Reina en el Palacio de las Corrientes, que comienza con el intenso final de la segunda parte, tenemos a Lisbeth hospitalizada, con una bala alojada en su cerebro y el fantasma de su pasado en la habitación del lado del hospital, mientras Mikael hace todos sus esfuerzos para ayudar a Lisbeth, desenmascarar a quienes han truncado su infancia y adolescencia y avanzar en su investigación.

Stieg Larsson nos introduce en el mundo de la corrupción política, de las consecuencias de la Guerra Fría que salen a la luz pública debido a que “el sistema” falla por la rebeldía de Lisbeth Salander y el coraje de Mikael Blomkvist quien está siempre un paso más adelante que la policía (él nunca deja de ser el súper héroe).

Si bien en La Reina del Palacio de las Corrientes nos encontramos con una dinámica distinta, donde la acción en sí deja de estar centrada en Lisbeth para dar espacio a nuevos personajes como Anika, la hermana de Mikael que será la abogada que ayudará a Lisbeth, y con una decena de policías y ex integrantes de los departamentos de inteligencia suecos, cuyos nombres y apariciones son a ratos difíciles de recordad (¿éste era de los buenos o no?) y nos hace retroceder un par de páginas para recordar.

Nos encontramos también con los personajes de los volúmenes anteriores, Erika Berger deja Millenium para integrarse al equipo de uno de los periódicos más grandes de Suecia, lo que a su vez entrega mayor protagonismo al resto del equipo Millenium y nos entrega tramas paralelas que se entrecruzan de una manera interesante y entretenida.

Stieg Larsson nos hizo su entrega final con La Reina del Palacio de las Corrientes, dejando una ventana algo abierta, que dista en extremo de la trama de un eventual Cuarto Millenium, en manos de su viuda.

Para los que conocemos la obra de Larsson, sabemos que con este tercer volumen acaba su legado, lamentablemente.

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