¿Cómo desarrollar la fuerza de voluntad?

El comienzo de año es ideal para cambiar ciertos hábitos que nos perjudican, sin embargo decidir hacer cambios para nuestro bien muchas veces es una tarea ardua y compleja.

Tener voluntad es conseguir llevar a cabo acciones concretas para lograr el cumplimiento de nuestros deseos. Es frecuente para mi ver en la consulta personas que me dicen no tener fuerza de voluntad, sin embargo  creo que todos tenemos la capacidad de controlar nuestros impulsos para dirigir nuestros pasos hacia donde verdaderamente queremos llegar, solo que algunas veces nos es más fácil hacerlo en algunos aspectos  de la vida que en otros.

La fuerza de voluntad es algo que se entrena, en general las cosas son difíciles cuando no sabemos cómo hacerlas, pero una vez que aprendemos y ejercitamos esa acción podemos ser verdaderos maestros en lo que nos propongamos.

Fuerza de voluntad

Foto: El Mercurio

El elemento básico para desarrollar nuestra fuerza de voluntad es la motivación.

Lo primero y más importante para cultivar esta fuerza es la motivación, si no estoy suficientemente motivado  no puedo llegar a cambios concretos y duraderos en el tiempo. Muchas veces comenzamos una dieta porque los demás nos dicen que debemos hacerlo más que  realmente porque queremos bajar de peso. Es por eso que al intentar cambiar un hábito es muy importante preguntarse si realmente  se quiere  lograr esa meta, si es algo genuino que nace de nosotros, por amor a nosotros mismos  o es algo impuesto externamente que forma parte de nuestras creencias o la manera en que nos educaron. La  importancia de la motivación radica en que si intentamos hacer cosas sin suficiente convicción, tarde o temprano abandonaremos nuestro objetivo sintiéndonos cada vez más frustrados y enojados con nosotros mismos, lo que nos hará perder confianza personal  y auto estima.

Un segundo punto importante es tener tolerancia a la frustración, esto es entender que muchas veces podemos equivocarnos o pueden salir las cosas de modo diferente a como queremos que sean  y a pesar de ello,  seguir adelante. Una persona con buena tolerancia a la frustración generalmente es una persona con buena auto estima, ya que se permite cometer errores y no se censura por ellos, y a su vez  admite que los demás se equivoquen sin recriminarlos exageradamente cuando lo hacen.

Muchos  de nosotros tiene en su interior un “Sr Enjuiciador” que está constantemente valorando lo que hacemos, frecuentemente son las voces de nuestros padres o cuidadores de infancia que se aparecen en nuestra cabeza llamándonos “tontos”, “flojos” o  “descontrolados” cada vez que cometemos un error o fracasamos. Ser más compasivos con nosotros mismos, no etiquetarnos con tanta frecuencia e ir aprendiendo de los errores no en base a la auto agresión y al castigo sino con amor,  son claves fundamentales para desarrollar una buena auto estima y  fomentar la tolerancia a la frustración.

Rodearnos de personas que nos ayudan a lograr nuestros objetivos es un tercer elemento clave para potenciar la fuerza de voluntad.  Las personas con las que convivimos a diario deben transmitirnos seguridad y confianza en nosotros mismos, apoyarnos en nuestros procesos de cambio y alentarnos a ser mejores.  Depende de nosotros dejarnos influenciar por personas negativas y pesimistas, siempre tenemos el poder para elegir a quien escuchar y con quien relacionarnos íntimamente.  Por eso es importante seleccionar a nuestras amistades y pareja, para que sean fuente de inspiración y apoyo incondicional.

Cada individuo es responsable de su propio crecimiento y desarrollo personal, sin embargo existen profesionales especializados para ayudar a las personas a descubrir, potenciar y  desarrollar  su fuerza de voluntad. Tarea importantísima ya que es el motor de cambio que cada uno tiene en su interior para lograr ser el hombre y la mujer que realmente aspira a convertirse.

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