¿Cómo lograr motivación para enfrentar los desafíos?

Muchos de los desafíos que emprendemos quedan a medio camino porque no hay motivación o los enfocamos mal. Una dieta es el mejor ejemplo, ¿queremos bajar de peso por los demás o por nosotros?

Cada vez que se acerca el verano pensamos en los kilitos que fuimos acumulando durante el invierno, y soñamos en cómo nos quisiéramos ver en el verano. Muchos empezamos dietas, nos inscribimos en el gimnasio, planeamos una rutina de ejercicios para alcanzar “en alguna medida” el ideal corporal al cual nos gustaría llegar, pero la mayoría de las veces no lo logramos. ¿Qué es lo que nos sucede? ¿Es acaso que no tenemos fuerza de voluntad? ¿Porqué muchas veces nos planteamos objetivos en la vida y no los logramos? ¿A qué realmente atribuimos el no poder lograr lo que buscamos?

Motivación

Foto: El Mercurio

Cuando pongo la motivación en mí mismo, me doy fuerzas para ser mejor.

Creo fielmente que lo que nos sucede, se relaciona con que cuando nos planteamos ciertos objetivos  que van desde una dieta hasta un proyecto de vida, no tomamos en cuenta todos los puntos involucrados en el problema o lo que queremos modificar. Por ejemplo, si quiero adelgazar sería enriquecedor primero hacerme ciertas preguntas que me permitan mayor apertura y conocimiento de mis verdaderas motivaciones. Me refiero a preguntas tales como: ¿Por qué quiero bajar de peso?, ¿Tengo/ Debo? que bajar de peso? ¿Por qué? Y si adelgazo ¿Qué podrá pasar? Si respondo estas preguntas  con razones que me satisfacen a mí mismo, (Ej: Para sentirme más saludable, tener más vigor, y/o verme mejor) voy por un camino que probablemente me entregará satisfacciones, si por el contrario, respondo estas preguntas en función de Otros (Ej: Porque mi pareja me dice que estoy gordo/a, porque nadie me mira, para encontrar a alguien que me quiera) lo más probable es que mi dieta o plan de ejercicios se vea fuertemente frustrado antes de lo que hubiera podido imaginar.

La clave para potenciar el éxito en lo que emprendemos está en aquello que “nos mueve en la vida”, que es la motivación. Cuando pongo la motivación en mí mismo, me doy fuerzas para ser mejor, desarrollarme y me empodero haciéndome responsable del cambio y de las consecuencias de éste.

Cuando pongo la motivación fuera de mí, en otros, comienzo mi dieta mientras reflexiono: “¿Porqué  no pueden quererme como soy?, ¿Qué tiene de malo ser gordito/a?” lo que en psicología llamamos auto boicot (También “auto sabotaje”), es decir, boicotear los objetivos que hemos planeado para nuestro bien y que en lo más profundo solo nos permiten seguir haciendo “siempre lo mismo”.

Lo más complicado de ésta situación  es que luego de que empezamos una dieta y  la abandonamos la sensación que nos queda es de fracaso, de falta de fuerza interior, de falta de determinación y así reforzamos la idea interna de que no tenemos fuerza de voluntad, y generalizamos esto a otros aspectos de nuestra vida, asumiendo que no servimos para nada y que por eso no obtenemos el amor o la aprobación de otros hacia nosotros, fomentando de ésta forma un círculo vicioso.

¿Qué hacer entonces? Creo que sería positivo comenzar cualquier plan de cambio personal desde “uno mismo”; es decir, desde intereses internos y personales: “Porque yo quiero verme/sentirme bien” “Porque quiero sentirme a gusto conmigo mismo”. Todos tenemos el poder y el  derecho a ser como queremos ser, sin duda este sería un primer gran paso para lograr un genuino verano sin polera.

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