Cáncer y quimioterapia: ¿Cómo reestablecer el equilibrio?

El diagnóstico de cáncer puede ser una situación muy angustiosa y, la quimioterapia a pesar de ser su tratamiento, suele ser fuente de mayor malestar. Conozca cómo puede reestablecer el equilibrio para transitar de un modo más sano y adaptativo por este difícil, pero en muchos casos, exitoso camino.

Más allá de sus causas, el diagnóstico de cáncer se constituye, para muchos pacientes, como una situación tremendamente angustiosa, asociada principalmente a significados y representaciones catastróficas, a pesar que los avances científicos han llevado a que los tratamientos sean cada vez más exitosos, disminuyendo la tasa de mortalidad asociada.

Quimioterapia

Juan Francisco Somalo, El Mercurio

En muchos casos la Quimioterapia se realiza vía intravenosa.

La expectación frente a las probabilidades de supervivencia, los tratamientos, sus efectos colaterales y las posibilidades de curación, son elementos que inciden en un aumento de la angustia de los pacientes y sus familias o referentes cercanos.

Es sabido que la quimioterapia es uno de los tratamientos que produce mayor ansiedad entre los pacientes con cáncer, debido al temor que producen sus posibles efectos colaterales y a que en muchos casos se administra por vía intravenosa. Esto hace que en reiteradas ocasiones las enfermeras y técnicos paramédicos se encuentren con pacientes excesivamente ansiosos, irritables o temerosos, condición que puede aumentar también sus propias aprehensiones.

La quimioterapia es asumida muchas veces como un medio de mejoría que resulta desagradable, pero necesario. En algunos casos es el hecho de ser puncionados, y en otros, la anticipación de los efectos colaterales, lo que produce ansiedad y reacciones de estrés. Incluso, muchas personas suelen asociar olores, texturas, sabores, y otros estímulos con el malestar vivenciado luego de las quimioterapias, pudiendo presentar náuseas y otros síntomas anticipatorios cuando entran en contacto con algún factor relacionado con ésta.

Los efectos secundarios de la quimioterapia pueden ser disminuidos considerablemente a través de una alimentación adecuada y de un cuidado apropiado de la higiene general, la piel y las mucosidades. Es muy relevante consultar al médico acerca de las precauciones que se debe tener al respecto.

Por otra parte, los temblores, el aumento de la frecuencia cardiaca, la tensión o rigidez muscular, los malestares gastrointestinales, expectación ansiosa, actitud vigilante, etc. son algunos de los síntomas que frecuentemente presentan los pacientes previo a las quimioterapias y que pueden ser disminuidos a través de prácticas y técnicas, como la meditación y el yoga, que llevan al paciente a aumentar la conexión con su propio cuerpo y a lograr una mayor conciencia de sí mismos.

Cáncer Quimioterapia

Foto: AP

La meditación y el yoga nos ayudan a manejar mejor el cáncer tanto física como emocionalmente.

La meditación y el yoga, posibilitan la aceptación de la condición actual, facilitando un manejo físico y emocional más adecuado. Estas prácticas si bien, pueden ser bastante potentes, requieren una alta motivación por parte del paciente, pues los resultados se obtienen de la práctica constante y sostenida.

Algunas personas con cáncer, pueden requerir apoyo psicológico, principalmente cuando no logran integrar esta condición a su vida y existen manifestaciones como miedo, angustia, tristeza, rabia u otros que llegan a ser difícilmente manejables para quien padece la enfermedad y su familia.

Un psicólogo especialista en salud puede orientar y trabajar con el paciente y/o su familia para ayudarlos a reestablecer el equilibrio perdido. En la mayoría de los hospitales, clínicas y centros oncológicos cuentan con psicólogos dentro de los equipos tratantes.

Cabe señalar, finalmente, sin recurrir a estudios ni estadísticas, que en mi experiencia trabajando con personas con cáncer, pude ver cómo una orientación positiva, activa y responsable hacia el tratamiento y la propia mejoría, influye significativamente en el modo cómo quien lo padece transita por este proceso. Por tanto, es importante tener en cuenta que, tanto en ésta como en otras enfermedades, el “paciente” no debe ser tan paciente, pues su participación activa en el tratamiento es fundamental para su mejoría.

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