¿Cómo enfrentar las alteraciones por el cambio de hora?

Pocos saben que el cambio de hora puede provocar alteraciones al dormir. Aquí se explica cómo enfrentar estos posibles desórdenes.

El sueño está regulado en el cuerpo humano por los ritmos circadianos, que corresponden a ciclos de funcionamiento que están adaptados a la luz del día y a la noche. Cuando se cambia la hora hay una ligera alteración de estos ritmos, es por esto que algunas personas pueden tener dificultades para dormirse y mucho sueño al despertar. Además de la dificultad para dormir, puede presentarse sensación de cansancio, de aturdimiento, además de falta de concentración y de ganas de hacer nada.

El mayor problema en estos casos lo sufren las personas aquejadas de cefaleas, epilepsia o trastornos de sueño, ya que este cambio agrava sobre todo los trastornos neurológicos. Son estas personas las que más cuidado deben tener estos días de adaptación. Está comprobado que el déficit crónico de sueño es un factor que contribuye al desarrollo de la obesidad y a los trastornos metabólicos relacionados con la insulina. Un sueño insuficiente o de mala calidad va a condicionar la calidad de vida y el rendimiento intelectual y físico de la persona.

Cambio Hora

Foto: Héctor Yáñez

Hidratarse es clave para enfrentar el cambio de hora.

Los sistemas que regulan el sueño cambian de persona a persona. Hay algunos a quienes les basta 6 0 7 horas para sentirse descansadas, otros necesitan dormir más, por esta razón habrá gente que se sobreponga al cambio de hora al cabo de dos días y otros que demorarán más tiempo en adaptarse. Los niños y los adultos mayores son los que más pueden sentirse desorientados por el cambio de hora.

Recomendaciones:

  • Prepararse realizando una adaptación lenta y progresiva al nuevo horario adelantando la hora de levantarse en 15 minutos tres días antes.
  • Evitar consumir estimulantes farmacológicos e hidratarse muy bien.
  • No dormir siesta durante esos días si se está somnoliento. Dejar las horas de sueño para la noche, es la mejor forma de recuperar el ritmo circadiano. Si es muy intenso el sueño, que la siesta no supere la media hora.
  • Lo mejor es mantener horarios fijos para acostarse y levantarse de acuerdo a las necesidades de sueño de cada  uno.
  • Adecuar las comidas al nuevo horario, de manera  comer en la noche un par de horas antes de irse a dormir. Esto facilitará quedarse dormido sin sentir pesadez o molestia.

En el caso de los niños, es importantísimo realizar un reordenamiento de sus horarios. Para ellos puede resultar más difícil comprender este cambio, dado que no se rigen por relojes, sino por la presencia de luz solar.

El principal consejo que todo el mundo debería conocer es que el mejor modo de afrontar el cambio es de manera progresiva y natural. Al armonizar nuestra actividad con los tiempos de luz solar, nuestro rendimiento mejora y todos nos vemos beneficiados.

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