Entrenamiento autógeno: 12 pasos para la técnica de hipnoterapia de Schultz

Sólo necesitas sentarte, cerrar los ojos y seguir simples instrucciones. Cualquiera puede hacer y obtener bienestar practicándolo regularmente. ¿Te animas?

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Entrenamiento autógeno

Sus orígenes se remontan a los estudios sobre el sueño y la hipnosis de los famosos Vogt y Brodman a principios de 1900; quienes observaron que algunas personas eran capaces de llegar por sí mismos a un estado hipnoide. Lo anterior, a través de la práctica de ejercicios mentales que evocaban sensaciones de peso y calor en el cuerpo.

Basado en estos trabajos, el neuropsiquiatra alemán Schultz desarrolla su método de Entrenamiento autógeno (1928) con el objetivo de crear un método de hipnoterapia que eliminara la dependencia del paciente a un terapeuta.

El estado autógeno –aquel obtenido mediante el entrenamiento autógeno- ha sido asociado a los siguientes efectos fisiológicos: relajación muscular, aumento de la circulación sanguínea periférica, disminución de la presión arterial, reducción de la frecuencia cardíaca y respiratoria, entre otros. Además, estudios informan que personas debidamente entrenadas en este método, experimentan un tono general de satisfacción y bienestar.

A continuación, te presentamos una breve pauta que puede irte introduciendo en esta técnica. Si eres principiante, cuida que las condiciones ambientales te acompañen: Busca idealmente un lugar tranquilo y libre de estímulos molestos o elementos distractores.

Entrenamiento autógeno

¿Listo? Sigue los siguientes pasos.

  1. Siéntate en una posición cómoda con los ojos cerrados.
  2. Toma conciencia de cualquier ruido fuera de la habitación o lugar dónde nos encontremos (hacerlo durante 10 segundos aproximadamente).
  3. Toma conciencia de cómo se siente el cuerpo en el sillón/silla (donde estemos sentados), de los puntos de contacto de la cabeza, la espalda, los brazos, las piernas, etc. (hazlo durante 10 segundo aproximadamente).
  4. Repite mentalmente lo siguiente: Estoy completamente tranquilo/a.
  5. Luego, concéntrate en tu brazo derecho. Comienza a decirte mentalmente “Mi brazo derecho me pesa mucho”(3 veces, alternándolo con “Estoy completamente tranquilo/a”). Luego, repetir lo mismo con el brazo izquierdo, la pierna derecha y la pierna izquierda. Así:  “Mi brazo derecho me pesa mucho, estoy completamente tranquilo/a” (3 veces). Luego, “Mi brazo izquierdo me pesa mucho, estoy completamente tranquilo/a” (3 veces). Luego “Mi pierna derecha me pesa mucho, estoy completamente tranquilo/a” (3 veces). Y luego “Mi pierna derecha me pesa mucho, estoy completamente tranquilo/a” (3 veces).
  6. Después de esto, vuelve a concentrarte en tu brazo derecho para decirte mentalmente “Mi brazo derecho está caliente” (3 veces, alternándolo con “Estoy completamente tranquilo/a”). Luego, repetir lo mismo con el brazo izquierdo, la pierna derecha y la pierna izquierda.
  7. Apoya la mano sobre la zona del corazón. Concéntrate en esa zona y repite mentalmente “Mi corazón late tranquilo y fuerte” (3 veces, alternándolo con “Estoy completamente tranquilo”).
  8. Céntrate en tu respiración sin forzarla ni cambiarla y repite mentalmente “Mi respiración es tranquila, algo respira en mí(3 veces, alternándolo con “Estoy completamente tranquilo”).
  9. Concéntrate en el plexo solar (zona entre el ombligo y el final del esternón) y repite mentalmente “Mi plexo solar irradia calor”(3 veces, alternándolo con “Estoy completamente tranquilo”).
  10. Concéntrate en la frente y repite mentalmente “Mi frente está agradablemente fresca” (3 veces, alternándolo con “Estoy completamente tranquilo”).
  11. Induce nuevamente todo el ciclo repitiendo mentalmente: “Estoy completamente tranquilo… Mi cuerpo de pesa mucho… Mi cuerpo está caliente… Mi corazón late tranquilo y fuerte… Mi respiración es tranquila, algo respira en mí… Mi plexo solar irradia calor… Mi frente está agradablemente fresca… Estoy completamente tranquila”.
  12. Finalmente, respira profundamente al menos 3 veces, ve moviendo lentamente y de a poco las distintas partes de nuestro cuerpo (pies, piernas, manos, brazos, etc.). Luego, abre los ojos lentamente cuando lo consideremos necesario.

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