Prevención del abuso sexual infantil en distintas etapas

En este artículo que forma parte de la serie publicada para prevenir el abuso sexual infantil, haremos un recorrido por las diferentes etapas del desarrollo de los niños, explicitando qué cosas debemos ir enseñándoles a cada edad para ayudarlos a cuidar de sí mismos.

Si bien, lo ideal es que los padres puedan vigilar de cerca a sus hijos, esto no siempre es posible, no obstante, de manera permanente, deben asegurarse de saber dónde están, con quién y qué están haciendo. Entre las sugerencias generales, es importante tener en cuenta que, cuando se escoja un cuidador para el niño, éste debe ser evaluado cuidadosamente y, a la mínima duda, se debe buscar a otra persona o institución (sala cuna, jardín infantil, niñera, etc) para que cuide al niño o niña. La comunicación y la confianza que los padres traspasen al niño para que este pueda expresar cualquier situación que le haya parecido incómoda o desagradable, es fundamental para detectar la situación a tiempo.

Antes de dejarlo ir a la casa de un compañero o amigo, es necesario que los padres conozcan a su familia y el modo en que ellos viven. También es fundamental que sepan quiénes son sus amigos, sobretodo aquellos que tienen más edad que ellos, ya que también, como se explicitó en un artículo anterior, pueden darse situaciones abusivas en las que el agresor es un adolescente. La supervisión, es el arma principal para prevenir un abuso sexual infantil.

Abuso menores

Foto: El Mercurio

Es importante que los padres tomen una serie de precauciones para prevenir que los hijos puedan sufrir abusos sexuales.

Y puesto que, como ya hemos explicitado, debido a la complejidad de la vida actual, los niños pasan gran parte del tiempo en salas cunas, jardines infantiles o al cuidado de otros adultos, por lo que resulta muy necesario que vayan adquiriendo herramientas que faciliten su autocuidado, de acuerdo a la etapa del desarrollo en que se encuentren. Estas habilidades deben ir aumentando, en la medida que vayan desplegando una mayor autonomía. Las herramientas de autocuidado, deben ser entregadas principalmente por los padres y de un modo equilibrado, es decir, poniéndolos en alerta, pero sin asustarlos.

Las estrategias de autocuidado son inculcadas de manera paulatina, de acuerdo a la edad del niño. Es así como la prevención parte en fases muy iniciales del desarrollo, recomendándose que ya al año y medio, se comience a enseñar al niño o niña las partes del cuerpo, con sus nombres reales.

Entre los 3 y los 5 años, se debe educar a los niños en relación a cuáles son sus partes privadas. Una buena forma de hacerlo es mostrándole que todo aquello que cubre el traje de baño (de dos piezas en niñas) constituyen partes privadas que no pueden ser tocadas por otras personas aparte de los padres. Esto, lamentablemente no protege a los niños de los abusos perpetrados por los mismos padres, pero ya al menos se disminuye en gran medida el riesgo. Nuevamente, es relevante que se enseñe a los niños el nombre verdadero de cada parte privada, intentando hacerlo de manera natural, sin incomodarse al llamar al pene, pene y a la vagina, vagina. Al darles otros nombres, estamos facilitando la creación de tabúes sexuales, que poco contribuyen al sano desarrollo psicosexual del niño.

Entre los 5 y los 8 años de edad, ya se debe orientar a los niños, del mismo modo en que se les instruye a cruzar la calle con seguridad, acerca de cuáles son las normas de cuidado que deben tener fuera de la casa. Esto es, no hablar con extraños, no aceptar dinero o favores de personas desconocidas, no permitir que nadie los toque ni mire de una forma molesta, etc. A esta edad ya se les debe explicar cuál es la diferencia entre un cariño bueno y otro inadecuado, alentándolos a decir NO cuando alguna situación los incomode, a pesar que se trate de personas cercanas. Ellos deben tener claro que no están obligados a mantener un contacto físico estrecho ni responder a las demandas de besos y abrazos de los adultos, por más cercanos y queridos que ellos sean. Es bueno alentar a los niños a hablar de situaciones que les hayan parecido extrañas o les hayan dado miedo. Todo esto en un marco de naturalidad que haga que la conversación no sea amenazante.

Entre los 8 y los 12 años ya se debe comenzar a enseñar más acerca de la seguridad personal, pues esta edad coincide en muchos casos con cambios tales como, que el niño comience a viajar solo entre el colegio y la casa. Es importante que el niño sepa cómo proceder en caso de verse expuesto a una situación peligrosa o desagradable de este tipo. Dejar en claro que si esto sucede, lo ideal es que pidan ayuda a otro adulto, llamen la atención o griten para que el resto de las personas se den cuenta de lo que está pasando y así puedan, de alguna manera, protegerlo. A esta edad también se comienza a conversar acerca de las normas de conducta sexual o de las costumbres y consideraciones que tiene la familia con respecto al sexo.

Finalmente, entre los 13 y los 18 años, ya se puede enfatizar aun más la seguridad personal, introduciendo temas tales como el abuso sexual, las enfermedades de transmisión sexual y el embarazo no deseado.

Es muy importante que los padres hablen con toda naturalidad de estos temas, respetando los tiempos del niño, de modo que en cada etapa maneje información suficiente para poder cuidarse, sin inocularle temor ni angustia respecto al tema, pues lo que se busca, netamente, es que ellos cuenten con herramientas que les permitan protegerse del abuso.

Es necesario que en algún momento o etapa, de acuerdo a la madurez emocional del niño, pueda hablárseles de la existencia de abusos sexuales y de cómo éstos pueden ser prevenidos. Se les debe inculcar desde pequeños la privacidad de su cuerpo, en términos de que nadie puede tocarlo o mirarlo de un modo desagradable, haciendo hincapié en que ellos siempre pueden negarse. Y, por sobretodo, es necesario que desde pequeños se les haga saber que pueden confiar en sus padres, que ellos le van a creer y que lo protegerán, explicándoles que los abusadores intentan intimidar a los niños para que guarden el hecho en secreto. Ellos deben tener claro que ese tipo de secretos no deben ser guardados, por más que se lo pidan otros adultos o los amenacen abiertamente.

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  • CENTRO DE ASISTENCIA A VÍCTIMAS DE DELITOS VIOLENTOS Los Centros de Asistencia a Víctimas de Delitos Violentos, del Ministerio del Interior, están orientados a entregar apoyo oportuno y solidario a las personas que hayan sido víctimas de delitos violentos. El objetivo principal de estos Centros de Asistencia a Víctimas de Delitos Violentos es coordinar y ampliar la oferta del Estado que atiende a quienes sufren el drama de ser víctimas de algún acto delictual, proponiendo acciones que involucran distintos actores.Estos recintos contemplan dos líneas de atención: -Servicio de Orientación e Información: Los orientadores tienen como función prioritaria la vinculación con los afectados, tras la interposición de la denuncia, otorgando apoyo e información, así como la eventual derivación a los servicios de reparación disponibles de la Red de Asistencia a Víctimas, R.A.V. -Atención Reparatoria: Intervención especializada e interdisciplinaria para aquellos casos que experimenten mayor daño a consecuencia del delito.
  • CAVAS: Centro de atención a víctimas de atentados sexuales El primer servicio creado por el Estado Chile, dirigido a la atención a víctimas, fue el Centro de Asistencia a Víctimas de Atentados Sexuales (CAVAS), formado en el año 1987. Actualmente, el Centro depende del Instituto de Criminología de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI), el cual tiene por objetivos principales: Asistencia integral a las víctimas de delitos sexuales, labor educacional preventiva, investigaciones científicas, realización de peritajes y formación de especialistas.

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