Primeros auxilios psicológicos en tiempos de crisis: ¿Cómo ayudar a los más afectados?

Los beneficios de recibir primeros auxilios psicológicos son múltiples.

Guía de: Psicología y Tendencias

Estamos alerta, nerviosos, muchas veces confundidos sin saber qué va a pasar. Frente a esta incertidumbre, nadie está exento de poder vivir una situación que derive en un hecho traumático. Y es por esto que la ayuda que un otro nos pueda brindar en un contexto de emergencia es fundamental.

Aunque los primeros auxilios psicológicos en general son entregados por los psicólogos y psicólogas frente a una emergencia, es una asistencia que en el contexto social actual es útil trasmitir a la ciudadanía en general. Se trata de una colaboración humanitaria que no necesariamente ha sido usada o entregada por un profesional de la salud mental.

Además, los beneficios de recibir primeros auxilios psicológicos son múltiples: primero, se busca que la persona afectada salga del shock y la angustia para que pueda activar sus habilidades de afrontamiento frente a la situación. A largo plazo, puede prevenir el desarrollo del Trastorno de Estrés Post Traumático. También favorece la resiliencia, la esperanza y la autoeficacia.

La Revista Médica de Chile sintetiza adecuadamente las orientaciones de manejo en la atención primaria:

Primero, es importante entregar una escucha activa que puede durar 10 a 15 minutos a la persona afectada. Esto no es aleatorio ya que, si estás en una situación de emergencia en que el contexto es peligroso, debes moverte del lugar y dirigir a quien se encuentra afectado a un lugar seguro que le transmita tranquilidad.

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Luego de esto, debes entregar una ayuda concreta que contribuya a la calma, lo cual puede lograrse con técnicas de reentrenamiento de la respiración.

Para realizar esta técnica, explica a la persona la lógica por la cual este ejercicio de respiración la ayudará, manifiéstale que la forma en que respiramos modifica nuestras emociones del mismo modo que las transparenta. Por ejemplo, respiramos más agitados cuando estamos asustados, cuando botamos el aire nos relajamos más.

La mecánica del ejercicio es sencilla: inspirar en cuatro tiempos (contando hasta cuatro), exhalar en cuatro tiempos y antes de volver a inspirar aguantar cuatro tiempos más (dejando los pulmones “vacíos”) y, por lo tanto, relajándonos.

Debes ejemplificar el ejercicio y luego acompañar la realización de este, ya que puede que el nerviosismo no permita comprender cómo realizarlo a quien esté viviendo la emergencia.

La idea es que repitan el ciclo en conjunto durante unos minutos.

Cuando ya logres establecer estos dos puntos, habrá probablemente mayor sensación de cercanía con la persona que estás ayudando, es entonces el momento de priorizar las necesidades inmediatas.

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Puede que no sepas qué decir en esos momentos y es entendible. Una frase útil es: ¿Cuál cree que es el problema más importante para resolver primero?

Tú puedes querer realizar muchas acciones para colaborar, pero es la propia persona quien mejor sabe su escala de prioridades. Por ejemplo, antes de dirigirse a un centro hospitalario u otro sitio de ayuda puede necesitar llamar a sus padres o hijos.

Da el espacio para que la persona pueda trasmitírtelo y, en caso de no poder hacerlo, ayuda a jerarquizar e identificar en qué cosas deben enfocarse.

En cuarto lugar, y de ser necesario, ofrece apoyo para satisfacer necesidades prioritarias como, por ejemplo, trasladar a un herido al hospital.

Y, por último, (si eres un profesional de la salud mental) ofrece psicoeducación a las reacciones normales frente al trauma y dónde buscar ayuda. Por ejemplo, una frase útil descrita en el artículo de atención primaria es “todas estas sensaciones que está experimentando son muy comunes después de una experiencia así”.

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Todo esto debe ser aplicado si el afectado o afectada en cuestión lo acepta voluntariamente, en ningún caso presiones a quien se encuentra viviendo un evento traumático.

Es importante propiciar y apoyarnos en la empatía en los momentos difíciles que enfrenta el país.

No es necesario ser un profesional de la salud mental para colaborar en la emergencia, basta con ponernos en el lugar del otro y ofrecer la ayuda que este en nuestro alcance.

Si bien los trastornos de la salud mental o el estrés postraumático no son visibles tan fácilmente físicamente, existen y generan sufrimiento tal como una herida física. La ayuda, contención y acompañamiento que una persona pueda recibir son fundamentales.

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