Prostitución: Una mirada psicológica a un fenómeno social controvertido

Más allá del prejuicio, quienes ejercen la prostitución experimentan altos índices de malestar psicológico.

Guía de: Psicología y Tendencias

 

prostitucion

La prostitución se conoce popularmente como el “oficio más antiguo del mundo” y, hoy por hoy, es practicado por mujeres, hombres, travestis, transexuales, inmigrantes y hasta niños, lamentablemente. Lo que no se puede negar, es que ha constituido siempre un fenómeno social controvertido; generando sentimientos contradictorios como el asombro, la incomprensión, la fascinación, la repugnancia y el odio. Lo cual, finalmente ha transformado a las personas que ejercen la prostitución en uno de los colectivos más marginados y excluidos a lo largo de la historia.

Cifras oficiales indican que entre 300.000 y 500.000 personas practican la prostitución sólo en España; país en el que se mueven alrededor de 10 millones de euros diarios gracias a este negocio. Más aún, en el mundo, existiría un total de 13.828.700  sexo-servidoras repartidas principalmente en países como China, India, Estados Unidos, Filipinas y México. Por su parte, las naciones que perciben los más altos ingresos por esta práctica serían China, España, Japón, Alemania y Estados Unidos, entre otros.

Oficialmente la prostitución es definida como la “actividad de quien mantiene relaciones sexuales con otras personas a cambio de dinero”. Actualmente, esta actividad ha llamado el interés de los gobiernos, las instituciones, la comunidad científica e incluso, de las mismas agrupaciones de personas que trabajan en este oficio. Lo anterior, debido a que se han empezado a cuestionar más seriamente las condiciones en las que se da este trabajo, los derechos de quienes lo ejercen y otros fenómenos que lo circundan (como la trata de personas, la explotación infantil, las mafias que lo controlan, etc.).

prostitucion-francia--644x362

Los estudios en el área se han centrado principalmente en abarcar es estado de quienes ejercen este trabajo en relación a las infecciones de transmisión sexual  y su relación con la drogo dependencia. Sin embargo, una nueva vertiente de estudios se ha volcado a explorar las necesidades de quienes trabajan en prostitución. De ahí que se ha obtenido que las personas que ejercen prostitución pueden encontrar dificultades a la hora de satisfacer sus necesidades humanas e interpersonales.

¿Por qué? Pues porque son víctimas del prejuicio y el estigma social asociados a su profesión; lo cual, termina en aislamiento, discriminación y exclusión social. Esto, muchas veces lleva a estas personas a sostener una “doble vida” que, a su vez, acarrea altos índices de estrés, malestar psicológico, desarraigo, soledad, ausencia de relaciones íntimas y una gran sensación de vulnerabilidad. En fin, el estigma social de “prostituto/a” se transforma en una etiqueta que teñirá por siempre las relaciones de la persona (con su familia, pareja, amigos y el resto de las personas), desacreditándolo/a socialmente. De ahí que sus necesidades de establecer vínculos, de contacto corporal placentero e intimidad sexual, y de disponer de una red de relaciones sociales satisfactoria se vean totalmente mermadas. Lo mismo que su calidad de vida en general.

Finalmente, todo lo anterior se torna una invitación a analizar nuestra forma de mirar este grupo humano. ¿Colaboramos o no a esta insatisfacción de necesidades? Las instituciones públicas también debieran dirigir sus esfuerzos a mejorar la calidad de vida de las personas que ejercen la prostitución a modo de aportar a sus evidentes carencias afectivas y sociales.

95309_foto_4836

Más sobre Psicología y Tendencias

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X