¿Qué es el experimento Marshmallow que todos están haciendo en redes sociales?

El reto ha alcanzado tanto países latinoamericanos como de Europa, e incluso varios famosos no han querido quedarse fuera.

Guía de: Psicología y Tendencias

Múltiples madres y padres, de niños menores de 6 años, han inundado las redes sociales con videos de sus hijos con el hash tag dulce desafío o experimento marshmallow.

El reto ha alcanzado tanto países latinoamericanos como de Europa, e incluso varios famosos no han querido quedarse fuera.

En las grabaciones, los hijos aparecen sentados frente a alguna golosina o alimento dulce. El adulto, antes de salir de la sala, le dice que podrá comerlo solo cuando regrese, y si es paciente recibirá otro dulce como premio. Lo que los pequeños no saben es que una cámara está grabando todo.

El adulto en cuestión se retira de la habitación con distintas excusas: ir a ver a tu hermano, revisar la comida, ir por unas cosas, etc. Pero afirma que volverá pronto, “que solo serán cinco minutos” y recalca al niño que debe esperar.

Algunos padres gritan desde el cuarto contiguo, “estaré de vuelta enseguida, recuerda que no debes comerlo”.

Marshmallow

En los videos, los padres y madres esperan distintas cantidades de tiempo para regresar junto a sus hijos. Al volver, le preguntan al niño si efectivamente esperó, para además compartir en las redes los videos de cómo se comportaron sus hijos en su ausencia.

Y aunque este parece uno más de los retos de internet realizados solo por diversión, estamos frente a un experimento que, luego de ser realizado en los años 60, cambió la visión de los factores que se tenían hasta entonces, para predecir la conducta a futuro de las personas.

Entonces, ¿de qué se trata el llamado experimento Marshmallow?

Walter Mischel lo llevó a cabo con niños a los que les dio seguimiento 14 años después.

Esto para estudiar la gratificación retrasada, con lo que buscaba poder predecir el éxito que tendrían dichos infantes en el futuro.

La gratificación retardada o retrasada está relacionada con la capacidad de autocontrol, por esto Mischel la estudió ofreciéndoles a los niños una gratificación inmediata, que pudieran comer un marshmallow, o esperar y obtener una recompensa posterior: recibir un segundo dulce como premio por la espera.

En el experimento participaron 16 niños y 16 niñas de entre 3 y 5 años.

Tal como en los videos que circulan en redes sociales, el investigador esperaba desde fuera de la habitación y pudo comprobar como algunos de los niños comían la golosina enseguida, otros se dedicaban a mirarla y olerla pero lograban esperar.

wpid-marshmallow

A quienes obtuvieron éxito en la prueba, Mischel les entregaba un segundo marshmallow tal como había ofrecido y postulaba que dichos niños tendrían mayor éxito en la vida, pues contaban con una mejor estrategia cognitiva.

Mischel dio seguimiento a todos los niños que participaron en el experimento 14 años después. Comprobó que quienes no fueron capaces de esperar tenían más baja autoestima, menor tolerancia a la frustración y calificaciones menores que el promedio de los que sí pudieron llevar a cabo la prueba con éxito.

Años más tarde, el investigador incluso confirmó que quienes habían esperado para obtener la segunda golosina presentaban mejores resultados laborales y puestos de trabajo, e incluso menor índice de masa corporal.

Este experimento aún es considerado un predictor de la conducta a largo plazo y el éxito en algunas áreas de la vida. Por esto ha sido replicado por distintas Universidades estadounidenses y los resultados siguen siendo los mismos.

Esto nos deja una enseñanza. Si somos capaces de esperar obtendremos una gratificación mayor, la sensación de éxito por haberlo logrado y una mayor probabilidad de cumplir nuestros proyectos y metas.

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