Síndrome de Cenicienta: El miedo de las mujeres a ser independientes

Al parecer existiría un complejo de algunas mujeres que describe un deseo aprendido y bien oculto por “ser salvadas".

Guía de: Psicología y Tendencias

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El síndrome o complejo de Cenicienta tiene históricamente dos acepciones: Una que lo relaciona con el rechazo de un hijastro/a hacia su madrastra o padrastro y otra que dice relación con un deseo inconsciente de una mujer por ser atendida y encontrar el príncipe azul. En este artículo, nos ocuparemos de esto último.

Descrito por Colette Dowling (quien escribió un libro de autoayuda titulado “El complejo de Cenicienta: El miedo de las mujeres a la independencia”), este síndrome se definiría -en términos sencillos- como el deseo inconsciente de las mujeres de ser protegidas o cuidadas en todo momento, dejando de lado sus propios gustos o actividades.

De hecho, para la autora, existen muchas mujeres que no han podido enfrentarse con la realidad de un mundo adulto en el que sólo ellas son responsables de sí mismas. Pueden defender esta verdad como propia, pero realmente no la aceptan interiormente; viviendo una “pseudo independencia” y esperando a alguien más.

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¿Por qué? Pues porque han crecido escuchando –de alguna u otra forma, más directa o menos directamente- que necesitan formar parte de alguien más, que necesitan ser protegidas, apoyadas y animadas por otro. A diferencia de los hombres, que crecen recibiendo lecciones de auto suficiencia.

De ahí el nombre de dicho complejo: “Cenicienta”, lo cual hace alusión al cuento de hadas y el mensaje que se le presenta a la mujer a través de ello: “Basta con que una mujer sepa esperar lo suficiente y alguien vendrá algún día (un príncipe azul) a llenar sus ansias de vivir de verdad”. Ello implicaría el consiguiente desempeño de un papel de persona sumisa y/o víctima (por ejemplo, sólo cuidando del hogar o ocupándose de la crianza de los hijos). En este concierto, las situaciones en que se personifican la “princesa” y el “príncipe” pueden ser muy variadas: Parejas, padre-hija, hermanos, etc.

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Todo lo anterior, escondería el evitar el esfuerzo que supone hacerse cargo de una existencia propia y auténtica.

¿Y qué hacer con ello? Para Dowling, el único camino que conduce a la “liberación” femenina, es el que parte con la liberación de uno mismo, desde el interior: La fuente de bienestar nace de uno mismo y se construye creyendo que podemos cuidar de nosotras mismas y obrar en consecuencia.

¿Crees que este complejo está aún presente en nuestra sociedad?

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