Síndrome de Guillain-Barré, rápido y potencialmente fatal: Sepa cómo detectarlo

¿Qué pasaría si por error el sistema inmunológico nos ataca a nosotros mismos?

Síndrome Guillain-Barré

El Síndrome de Guillain-Barré es un problema de salud grave que ocurre -en palabras simples- cuando el sistema inmunitario (sistema de defensa del organismo) ataca parte del sistema nervioso por error. En términos más formales, se define como una polineuropatía desmielinizante inflamatoria aguda de origen idiopático (desconocido). Dentro de las neuropatías (enfermedades del sistema nervioso), este síndrome es una de las más frecuentes, de evolución más rápida y con características que pueden llevar a quien la padezca a la muerte.

Antiguamente se conocía como “parálisis ascendente aguda”; sin embargo, no fue hasta 1916 que Guillaín, Barré y Strohl publicaron en París los elementos clínicos y hallazgos característicos de esta enfermedad tal como se conocen actualmente.

El 60 % de los pacientes con este síndrome presenta el antecedente de una infección respiratoria o gastrointestinal, bacteriana o viral, varias semanas antes del comienzo de los síntomas neurológicos.

Síndrome Guillain-Barré

En una etapa inicial, los síntomas consisten en una sensación de adormecimiento o alfilerazos en las manos y dedos del pie. También pueden aparecer dolores en la región lumbar baja o en las piernas, además de debilidad muscular en los miembros inferiores. Esta debilidad suele ser progresiva e ir afectando sucesivamente las piernas, los brazos, los músculos respiratorios y nervios craneales.

De afectarse los nervios craneales -hecho que ocurre en un 25% de los casos- se puede observar paresia facial bilateral (ausencia parcial de movimiento, parálisis suave), dificultad para deglutir, hablar y masticar.

Además, es posible observar otros síntomas como: Arritmias, hipotensión ortostática, hipertensión arterial, disfunción vesical, taquipnea, movimiento paradójico abdominal y alternancia respiratoria.

Todo este síndrome evoluciona en tres fases: de Progresión, de Estabilización y de Regresión. Las tres fases suelen completarse en un período de 3 a 6 meses de duración. Cualquier persona diagnosticada con este síndrome en etapa de progresión debe ser hospitalizada en sala de vigilancia intensiva para monitorear su función respiratoria todo el tiempo. El tratamiento incluye el manejo respiratorio, cardiovascular y terapia inmunomoduladora; entre otros.

Finalmente, luego del tratamiento adecuado, el 80% de los pacientes que experimentan este síndrome se recuperan satisfactoriamente o con pequeñas dificultades. Un 10-15% de quienes lo padecen, se recuperan con secuelas permanentes. El resto de los pacientes fallece a pesar del tratamiento. Las causas de muerte varían entre distrés respiratorio agudo, neumonía, broncoaspiración, paro cardíaco inexplicable y tromboembolismo pulmonar.

Síndrome Guillain-Barré

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