Situación a nivel país: Trastorno de Estrés Post Traumático y autocuidados

Nos encontramos viviendo días difíciles de descontento social, violencia e incertidumbre.

Guía de: Psicología y Tendencias

Dada la situación actual que nos encontramos viviendo en el país, muchos hablan de presentar un malestar psíquico o de la posibilidad de estar viviendo estrés postraumático.

Tal como para cada persona la vivencia está siendo distinta, la reacción que cada individuo tiene frente a situaciones de estrés también es diferente.

Nos encontramos viviendo días difíciles de descontento social, violencia e incertidumbre. Los trayectos desde el trabajo a nuestros hogares se hacen más extensos, existe irresolución y todos esos factores pueden afectar nuestra salud mental.

El estrés postraumático se presenta cuando nos encontramos frente a situaciones que están lejos de nuestro control, y no podemos hacer nada para manejarlas porque las soluciones inmediatas se encuentran fuera de nuestras posibilidades de actuar, lo que nos sobrepasa.

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Cuando la experiencia que nos provocó este malestar cesa, algunas personas pueden superar la vivencia sin recurrir a ayuda, pero otras sufren reacciones que pueden durar años.

La principal organización profesional de psiquiatras del Reino Unido, Royal College of Psychiatrists, describe cómo empieza y qué se siente presentar el Trastorno de Estrés Post Traumático.

De acuerdo a la organización, el TEP puede comenzar luego de días, semanas o incluso meses de haber vivido un evento traumático. Esto puede ser una catástrofe natural o un evento causado por el hombre que nos haga sentir que estamos en peligro, que nuestra vida es amenazada o ver a otras personas morir o ser dañadas.

¿Cómo se siente presentar el Trastorno de Estrés Postraumático?

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Te sientes desconsolado, muchas veces desde que te despiertas por la mañana en los días posteriores. Las personas se sienten ansiosas, deprimidas, molestas y en algunas ocasiones, culpables.

Además, presentan malestares físicos como dolores musculares, diarrea, dolor de cabeza, palpitaciones, sentimientos de pánico y miedo. Todo esto puede llevarte a estar bebiendo alcohol en exceso y el uso de drogas (incluyendo analgésicos).

El Centro de Salud Mental Estudiantil de la Pontificia Universidad Católica, describe tres tipos de síntomas:

Flashbacks y pesadillas: se recuerda durante el día o la noche el evento traumático y esto es “revivido” una y otra vez acompañado del estrés y los sentimientos de angustia. Es una sensación de que la vivencia está ocurriendo otra vez. Esto también puede ser revivido durante el sueño y en ambos casos estar acompañado de sensaciones físicas de dolor y miedo.

Evitación y embotamiento: la angustia y ansiedad que genera revivir el evento traumático genera que las personas recurran a distraerse. Comienzan a ocupar su mente en trabajar, por ejemplo, o evitan ver las noticias de televisión y prefieren centrarse en una serie de fantasía. Evitan personas y lugares que les recuerden el evento agobiante. De la misma forma prefieren no hablar del tema o situación porque es extremadamente angustiante.

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Estar en constante actitud de defensa: presentan una constante sensación de alerta, como si se encontraran frente a un peligro inminente. No pueden relajarse, se encuentran en hipervigilancia. Personas que se encuentran sufriendo este trastorno también presentan problemas para conciliar el sueño, estando impacientes y agitadas.

Las situaciones que generan el Trastorno de Estrés Postraumático son tan bruscas, negativas e inesperadas que nos hacen sentir que la vida no es justa y que no estamos seguros.

Por esto es importante hablar de lo que está pasando, no te lo guardes ni vivas esta angustia en solitario. Tómate un tiempo para estar con amigos y familiares. No te recrimines sobre tus sentimientos, el hecho de que no puedas manejar la angustia o ansiedad en situaciones estresantes no es signo de debilidad sino de una reacción normal de nuestro cuerpo y mente.

La palabra sana, igual que los abrazos y palabras amorosas que podamos recibir de quienes nos quieren. Si bien eso no hace desaparecer el trastorno o la angustia frente a situaciones atemorizantes, sí es un buen analgésico. Si sientes que debes hablar de tus emociones y lo que viviste debes hacerlo todas las veces que lo sientas necesario. Date esos espacios.

Si has vivido una situación traumática y te sientes emocionalmente inestable, te está costando más que usualmente llevarte bien con las personas, sientes que tienes que mantenerte ocupado con el trabajo u otros distractores para poder seguir funcionando normalmente o estas recordando el evento a través de situaciones vividas, flashbacks o pesadillas, debes considerar consultar un especialista.

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