¿Te permites la rabia? Una invitación a experimentarla de manera segura

La rabia, al igual que todas las emociones, merece ser expresada libremente -al menos en determinados contextos. Presentamos una posibilidad segura y resguardada.

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¿Te permites la rabia?

Tal como mencionamos en los artículos sobre las emociones básicas, todas ellas tienen su funcionalidad y, por ello, es importante permitirnos experimentarlas libremente.

Ahora bien, la rabia o la ira, es una emoción difícil de llevar y, por ello, bastante amenazadora. Algunos la reprimen y otros, la expresan tan libremente que pueden causar daño a su entorno.

Aquí, les presentamos una adaptación de la propuesta de Osho que, en su “Libro Naranja”, nos presenta la posibilidad de expresar esta emoción de manera segura y sin restricciones. El autor nombra este ejercicio: “Simplemente permítete”.

“Cuando sientas rabia (no hay necesidad de estar enojado con alguien), simplemente permítete estar furioso.


Deja que eso sea una meditación.
 Enciérrate solo en el cuarto, siéntate y deja que aparezca toda la rabia que puedas.

Si sientes ganas de golpear, pégale a una almohada o a un cojín.
 Haz cualquier cosa que quieras hacer: la almohada nunca va a objetar. Esto ayuda, esto ayuda tremendamente.
 Uno nunca puede imaginar de cuánta ayuda puede ser una almohada.

Pégale, muérdela, tírala si es necesario.
 Te sentirás ridículo, tonto, pero nadie estará a tu alrededor para juzgarte. De manera que relájate y disfrútalo como un fenómeno de energía.

Esto es un fenómeno energético. Si no estás hiriendo a nadie, no hay nada de malo en ello.


Si es necesario, haz de esto una práctica diaria: sólo veinte minutos al día.


Entonces observa durante el resto del día.
 Vas a estar más calmado, porque la energía ha sido expulsada, ha sido arrojada fuera del sistema.


Haz esto por lo menos durante dos semanas, y después de una semana te vas a sorprender al ver que, cualquiera sea la situación, la rabia ya no está surgiendo.

Sólo pruébalo.”

La invitación queda hecha. Sólo nos queda probar y simplemente permitirnos experimentar ésta y todas las emociones que constituyen el espectro del emocionar humano.

¿Te permites la rabia?

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