10 hábitos comunes de las personas felices: ¿Cuántos tienes tú?

Estos diez hábitos son todas puertas de entrada hacia un estado de regocijo y celebración de nuestra vida. Atrevámonos a dar el paso y a volvernos mejores versiones de nosotros mismos.

Guía de: Espiritualidad

Podemos definir a la felicidad de diversas maneras, y para cada cual puede significar algo distinto, verdad? Ahora bien, si hay algo en lo que vamos a estar todos de acuerdo es que la felicidad contempla una vivencia; una experiencia de bienestar interior, de alegría y de conformidad con la vida propia, con lo que se es y lo que se tiene en un momento determinado.

Por lo mismo, hay quienes dicen que la felicidad son solo momentos y que tiene bastante de efímera y poco realista. En gran parte, nuestra sociedad actual y los niveles de estrés que vivimos a diario hacen que el lograr un nivel estable de felicidad y bienestar interior se merme y se vea como algo sumamente difícil de alcanzar.

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La buena noticia? La felicidad es un estado alcanzable, y es mucho más sencillo de lo que podemos pensar. Lo que se necesita, como en todo nuevo aprendizaje, es un “desaprendizaje” de ciertos moldes negativos y aventurarse a adquirir nuevos hábitos cotidianos en un viaje interior sencillo y lleno de satisfacciones.

A continuación, comparto con ustedes 10 hábitos comunes en las personas felices:

1) Expresan gratitud: La gratitud es una de las más grandes virtudes del ser humano, sino la mayor. Es un acto sencillo de dar las gracias por lo que ya somos y las numerosas bendiciones que tenemos, desde las cosas más sencillas a las más elaboradas. Sintámonos agradecidos por todo lo bueno que tenemos en este momento.

2) Cultivan el optimismo: Ver el mundo como un lugar con infinitas posibilidades y quitar el peso y la radicalidad a nuestra circunstancia actual, nos sitúa en una posición de alegres creadores capaces de tomar las riendas de nuestra vida con esperanza y optimismo. Todo puede cambiar, y es posible gracias a nuestras propias decisiones.

3) Evitan el exceso de pensamiento y la comparación con otros: Pensar demasiado sin equiparar con acciones concretas nos sumerge en un lugar de estancamiento personal. A su vez, el compararnos con otros solo nos genera resentimiento, ya que estamos desconociendo nuestras propias virtudes y talentos. Solo comparémonos con una versión antigua de nosotros mismos: Sintámonos claros y orgullosos de nosotros y salgamos siempre adelante.

4) Nutren las relaciones sociales: Menos tecnología y más contacto físico es la consigna. En tiempos en los que las relaciones interpersonales suelen ser bastante impersonales, nutramos nuestras relaciones con la familia, amigos y seres queridos brindándoles momentos de calidad más que en cantidad.

5) Practican actos de generosidad: Ayudar a los demás ejerce un poderoso efecto en nosotros. La generosidad es contagiosa y genera una espiral de buenas acciones. Comencemos con actos cotidianos y veremos que estos se multiplican de vuelta hacia nosotros.

6) Aprenden a perdonar: Aprender a perdonar es un acto de salud mental y física hacia nosotros. Es comprender que, si otra persona nos hizo daño, somos capaces de comprenderla en su dimensión de ser humano, con falencias y errores, a la vez que perdonamos desde nuestra grandeza y nuestra capacidad de salir adelante. Perdonar no significa olvidar, sino aprender.

7) Se comprometen con sus metas: Ser claros y persistentes con nuestras metas es importante. En momentos en los que estamos llenos de distractores, podemos flaquear y confundirnos. En estos momentos, es muy prudente parar y ser honestos con nosotros mismos. El compromiso último es siempre con nuestras pasiones y con aquello que nos hace felices.

8) Cuidan de su cuerpo: Brindarnos tiempos para el descanso, para alimentarnos bien, ejercitar de forma regular y beber agua nos da cuenta del respeto y amor que brindamos a nuestros cuerpos. No se trata de uniformizarnos ni volvernos todos atletas, sino de cuidarnos tal y como lo haríamos con nuestra persona más querida.

9) Practican la espiritualidad: Practicar la espiritualidad implica estar conectados con la conciencia: Esa experiencia de amor y dicha interna que nace del hecho de, simplemente, estar vivos. Cómo hacerlo? Leyendo espiritualidad (leyendo los artículos de este canal, por ejemplo), ver películas relacionadas al tema, practicar alguna disciplina de relajación y conexión a nuestro interior y, por sobre todo, el permitirnos esos tiempos sagrados para nosotros mismos.

10) Tienen un concepto amoroso y elevado de sí mismos: Esto es fundamental: El amor verdadero comienza con nosotros y se extiende hacia afuera. Solemos ser muy implacables con nosotros mismos y con nuestros defectos y errores. Esto es un hábito instaurado por años en nuestra mente y condicionado por diversas experiencias. Lo importante aquí es multiplicar nuestras experiencias internas de amor hacia nosotros. Felicitémonos, sintámonos orgullosos y enumeremos nuestros puntos buenos. El amor se trata de dar; por lo tanto, demos más de eso a nosotros mismos.

Estos diez hábitos son todas puertas de entrada hacia un estado de regocijo y celebración de nuestra vida, con todos sus matices, y a comprometernos con mejorarla lo más posible, desde nuestro interior. Atrevámonos a dar el paso y a volvernos mejores versiones de nosotros mismos.

 

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