Cinco formas de reconectarnos con nuestro poder interior

Cada uno de nosotros cuenta con un poder interior asombroso y al cual podemos acceder sumergiéndonos en nuestra experiencia interna.

Guía de: Espiritualidad

Dentro de todas las tareas, actividades y personas que demandan nuestra atención día a día, es esperable el perdernos en toda esa rutina y, con ello, perder la noción de nuestro poder interior. Solemos estar  tan sumidos en dichas ocupaciones que a menudo tenemos la excusa perfecta para sentirnos víctimas del poco tiempo que tenemos para nosotros, llenándonos de información negativa y con una escasa capacidad de sentirnos más empoderados y plenos internamente.

Esta “conciencia de víctima” nos acompaña durante diversos momentos del día, y se va expresando en nuestros pensamientos, palabras y acciones más recurrentes. Si pensamos, hablamos o hacemos cosas que no nos conectan con nuestra fuente interna de alegría, atraeremos más de lo mismo hacia nosotros cada vez y con más fuerza. Por lo mismo, es de suma importancia trabajar lo más posible nuestra experiencia interna, conectándonos con ella y recurrir a ella cada vez que podamos.

Las siguientes son 5 formas de retornar a esa experiencia de manera simple y sin gran esfuerzo:

poder interior

Foto: Internet

1). Dedicar tiempo exclusivamente para nosotros: No se trata de salir corriendo de compras y copar nuestra tarjeta de crédito con regalos para nosotros. Más bien es acerca de distribuir nuestro tiempo, evitando la mayor cantidad de distractores externos y hacer lo posible por fomentar nuestra tranquilidad y estabilidad interna, ya sea estando en contacto con la naturaleza, leyendo libros o bien haciendo todo aquello que nos vigorice internamente.

2). Conectarnos con nuestras emociones: Expresar las emociones con otras personas, o bien escribiendo en un cuaderno aquello que nos pasa es saludable para quitarnos grandes cargas negativas que nos agobian con frecuencia y que creemos que constituyen nuestra propia realidad. El objetivo de permitirnos atravesar distintas emociones es el de llegar con mayor rapidez y fuerza a nuestro centro, disolviendo aquello que, finalmente, es ilusorio.

3). Gratitud: La gratitud es probablemente la forma más rápida y efectiva de lograr disciplina interior. En la medida que nos recordemos constantemente aquellos puntos buenos y razones por las cuales sentirnos afortunados y agradecidos, más de esa energía positiva recibiremos cotidianamente en diversas formas.

4) Enfocarnos en este momento: El poder de este momento es, simplemente, mágico, porque con él descubrimos que el tiempo es simplemente una medida externa, y que toda nuestra trayectoria en perspectiva se construye de infinitos “ahora”. Por tanto, es en cada momento en el cual podemos hacer una elección de cambio favorable hacia nosotros y hacia nuestro entorno.

5) Desarrollar el hábito: Un hábito es una conducta aprendida a repetición hasta que logra hacerse casi automática y sin esfuerzo. En la medida que diseñemos hábitos que contribuyan a nuestro bienestar interno, tendremos una vida más saludable y con mayor sentido.

Lo más importante de recordar es que cada uno de nosotros cuenta con un poder interior asombroso y al cual podemos acceder sumergiéndonos en nuestra experiencia interna. Son muchos los caminos que nos pueden conducir hacia ello, pero en última instancia, será nuestro propio corazón el que irá haciendo ese camino.

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