¿Cómo cerrar el año 2021 con sentido? Algunos consejos para lograrlo

Diversos científicos describen a los estragos de nuestra salud mental actual como “la nueva pandemia”.

Guía de: Espiritualidad

En un año lleno de cambios, incertidumbre y estragos en nuestra salud mental y física, se hace muy complejo pensar en cerrar este 2021 de una forma positiva. No obstante, profundizando en el estudio del bienestar y la felicidad, es en los momentos más adversos de nuestra vida en los cuales emergen diversas oportunidades de renovación y expresión de nuestras grandes fortalezas y virtudes, siendo la resiliencia una de las más importantes.

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La capacidad de sobreponernos a las adversidades, hacerles frente y salir adelante es una cualidad muy propia de la cultura latina, y especialmente de nuestro país, que en su historia más reciente ha sufrido diversos embates traducidos en desastres naturales y problemáticas sociales de diversa índole. Todos los cambios generan inestabilidad externa pero por sobre todo interna, que se traduce en signos y síntomas tales como ansiedad, angustia, tristeza, desesperanza, irritabilidad, rabia y miedo.

Diversos científicos describen a los estragos de nuestra salud mental actual como “la nueva pandemia”. Por ello es importantísimo aferrarnos a nuestras bases, ir hacia adentro y hacer un esfuerzo por dar un mayor sentido a nuestra circunstancia actual.

  1. Gratitud: Un primer ejercicio que recomiendo es escribir, ya sea en un cuaderno, agenda, tu computador o tu teléfono, una lista de todos los motivos por los cuales te sientes agradecido o agradecida. Existe sólida evidencia que sustenta que el poder de la gratitud nos sitúa en el momento presente, nos brinda una mayor perspectiva de la realidad y nos permite apreciar los aspectos positivos de nuestra vida dentro de un total.
  1. Reconocer los aprendizajes: Dentro del mismo ejercicio podemos escribir un listado de aprendizajes que hemos podido obtener de estos últimos meses. Quizás fluyan fácilmente las lecciones. Si no es así pensemos en las lecciones generales que pueden ser también personales: No dar las cosas por sentado; el constante movimiento del afuera; el priorizar el poder de los vínculos con nuestros seres queridos; la importancia de nuestra paz interior por sobre el resto de las cosas, entre otras. Estas lecciones son tan universales como permanentes, y nos permiten realizar una reflexión serena y madura de lo que ha sido un fenómeno global en el marco de una pandemia, en la que todos, sin excepción, somos parte.
  1. Planificación interna: Si bien no podemos anteponernos a situaciones o realidades futuras, sí podemos realizar una planificación que permita generar un cambio desde nuestro interior. Esto constituye un compromiso con nosotros mismos y por nuestra capacidad de evolucionar y de sobreponernos a lo que suceda afuera. Para ello, podemos darnos unos minutos y simplemente escribir nuestros compromisos como seres humanos, a modo de planificación: “Me comprometo a demostrar mis afectos a mis seres queridos, a no dar mi salud ni la del resto por sentada; a valorar cada día y a extraer algo bueno que suceda cada día; a cuidarme y a cuidar; a dejar las cosas, poder donde pase, un poco mejor de como están”, y así. Nuestros compromisos son personales, pero adquieren una concepción comunitaria, ya que uno de los llamados más fuertes a nivel de sociedad global es a pensar en un “nosotros” y que, pese a todas nuestras diferencias, estamos juntos en esto.

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