¿Cómo enfocar positivamente el fin de año? Claves para lograrlo

Las fiestas de fin de año, si bien son para celebrar y disfrutar un intenso año que se va, son también una oportunidad para reflexionar.

Guía de: Espiritualidad

Este año 2016 ha sido especialmente intenso en muchos aspectos. A cada persona que pregunto cómo han transcurrido estos últimos meses, las respuestas van desde “ha sido el peor año de mi vida”, “terrible, que se acabe pronto”, “cansador” y otros apelativos poco favorables. Si bien es cierto todo depende de la percepción que cada persona tenga de los acontecimientos que ocurren a nivel personal y global, los cambios que día a día se suscitan en el mundo nos invitan a reflexionar sobre nuestra realidad actual, nuestro lugar en el mundo y cómo quisiéramos que fuese nuestra vida.

Muchas veces el tener mucha negatividad y eventos desafortunados alrededor nuestro nos ayuda a clarificar aquello que no queremos para nosotros. Ese ya es un comienzo para dar nuevos pasos, a veces sin energía y casi obligados, pero al poco andar comprendemos que comenzar es siempre el paso fundamental.

bloginoooo

La fiestas de fin de año nos pueden generar sentimientos encontrados. Hay quienes pasan con su familia, con amigos o solos; hay quienes recuerdan las pérdidas que tuvieron en este año, y se sumergen en emociones intensas, así como hay quienes a los que no les da mayor importancia el celebrarlas. Independiente de lo anterior, existe una gran invitación al crecimiento al llegar el fin de año: La oportunidad de tomar las riendas y de mirar en retrospectiva acerca de todos aquellos eventos que fueron especiales y distintos, sean buenos o malos.

En este sentido, siempre recomiendo a quienes realizo consejería y apoyo de vida (life coaching) tomar un momento del día dentro de estas fechas, papel y lápiz en mano (lo cual sugiero ya que escribir a mano nos conecta con lo simple y orgánico) y dedicarse a enlistar los siguientes aspectos:

  • Lo bueno de este año: Concentrémonos en los principales hitos positivos de este año, sean grandes o pequeños –en realidad, todo siempre suma y depende del cristal con el que se mire: Pensemos en las personas nuevas que conocimos, los logros que obtuvimos, los desafíos que sacamos adelante, los cambios que fueron sucediendo y que fueron para mejor. Siempre hay momentos buenos por los cuales agradecer enormemente y que nos pueden hacer sentir orgullosos de nosotros mismos y de nuestras decisiones.
  • Los aprendizajes del año: Por supuesto que sin dualidad, este mundo no existiría, y por ello es bueno acoger y abrazar los momentos duros que hemos vivido o que estemos viviendo. Aquí es importante mirar por sobre ellos y obtener lo central: “Qué es lo que tengo que aprender de todo esto?” es la pregunta fundamental a integrar e intentar responder, paso a paso.
  • Mis deseos para el año entrante: Este es un momento de regocijo, ya que nos conecta con un nivel de esperanza, optimismo y alegre expectativa respecto a lo que queramos que suceda. Recordemos que, si bien hay circunstancias que están fuera de nuestro control, nosotros podemos navegar con una hija de ruta que puede ir cambiando en el camino, pero que nos permite tener un norte claro y seguro.

Las fiestas de fin de año, si bien son para celebrar y disfrutar un intenso año que se va, son también una oportunidad para recordar, reflexionar y mirar adelante con pasos renovados y frescos. Felicidades y a trabajar por su verdadera felicidad.

Más sobre Espiritualidad

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X