¿Cómo enfrentar una pena de amor? Tres aspectos necesarios para salir adelante

Superar una pena de amor depende, principalmente, de nuestro propio poder para salir adelante. Siempre depende de nosotros mismos.

Guía de: Espiritualidad

Dentro de nuestras experiencias como seres humanos, la llegada del amor de pareja llega muchas veces sin aviso, y es parte importante de nuestro desarrollo y evolución personal.

Ahora bien, dentro de este mundo externamente tan veloz y en el cual la calidad de nuestras relaciones sociales no es siempre la mejor, es frecuente que las relaciones de pareja sufran ciertos roces asociados el exceso de trabajo, escaso tiempo para compartir y cambios en el estado de ánimo de ambas personas. Por otra parte, las penas de amor relacionadas a la no correspondencia de sentimientos por parte de otra persona, o al engaño de la pareja , la desilusión y tantas otras diversas situaciones y sentimientos que nos embargan, nos hacen caer en un pozo de confusión y del cual, muchas veces, cuesta salir fácilmente.

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Nuestra tendencia a caer en el drama y a tener pensamientos no muy gratos se hace especialmente notorio cuando tenemos alguna pena de amor: Escuchamos canciones tristes, imaginamos situaciones, nos anticipamos a resultados desafortunados y nos llenamos de negatividad hacia la otra persona y hacia nosotros de vuelta.

Ahora bien, la pregunta fundamental es la siguiente: ¿Cómo podemos enfrentar y superar estas penas de amor? Lo cierto es que, como todo aprendizaje, requiere de determinación y constancia, hasta hacerlo un hábito en nosotros. Desglosemos algunos aspectos fundamentales en el proceso:

1). Encontrar nuestra media naranja perfecta: Nos podemos pasar buscando a la persona perfecta que venga a salvarnos de una existencia poco amable; a veces, sentimos que encontramos a ese complemento, iniciamos una relación y, al poco andar, vemos que no cumple nuestras expectativas. Este es solo un ejemplo de cómo intentamos buscar en un ser humano, con muchos defectos y virtudes, la solución a nuestra soledad.

Nuestra media naranja perfecta somos nosotros mismos, siempre. El amor a uno mismo es el fundamento de todo lo que nace en nuestro entorno, y que define la calidad de nuestras relaciones en general. Si no nos amamos a nosotros mismos, no podemos pretender que alguien lo haga por nosotros. Cultivemos nuestros talentos, saquémosle brillo a nuestros puntos buenos y, desde esa proyección de alegría, encontraremos personas y situaciones que nos den un tipo de amor con menos apego y más amor verdadero.

2) Escuchar a nuestro círculo más cercano: Cuando nos sumergimos en el drama, solemos no escuchar al resto y ensimismarnos en el drama. Nuestro círculo de seres queridos más íntimos, que conocen nuestra situación sentimental, nos puede aconsejar desde una mirada mas objetiva y nos puede reforzar lo bueno en nosotros para salir de ese sufrir y abrirnos a nuevas posibilidades.

3) Sublimar el dolor: Cuando atravesamos por un proceso doloroso en el amor, es importante sacar hacia fuera todo el sentimiento: La tristeza, la rabia, la decepción. Vaciar eso es importante; pero luego, un paso que nos enaltece como seres humanos y nos hace crecer infinitamente más, es transformar el dolor en algo positivo (ya sea escribiendo un artículo, comenzando a hacer deporte, cambiando nuestro estilo de vida o, simplemente, revirtiendo esa energía ocupándola en cosas productivas para nosotros mismos) nos conecta con un nivel más elevado de existencia y que traerá, sin duda, muchos más beneficios y cosas buenas para nuestros días.

Superar una pena de amor depende de la magnitud de la relación (o de lo que no fue) ; pero, principalmente, de nuestro propio poder para salir adelante. Tomar las herramientas adecuadas y seguir adelante es algo que, siempre, depende de nosotros mismos. La vida siempre sigue.

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