¿Cómo lidiar con personas y entornos nocivos? Recomendaciones esenciales

No dejemos que las personas y entornos nocivos afecten a nuestra salud e integridad mental. Mantengamos lo bueno y alejemos lo malo.

Guía de: Espiritualidad

En entornos laborales o sociales especialmente estresantes resulta a menudo muy complejo el mantener un estado de equilibrio interno para hacer frente a todos ellos. Es importante comprender que en nuestra vida estaremos expuestos a diversas situaciones y personas que no son particularmente gratas; en este sentido, no es tan importante las situaciones y personas que afecten a nuestro estado anímico, sino que lo es el cómo enfrentarlas adecuadamente.

personas entornos nocivos

Sin duda, es todo un desafío el lidiar con ello. Sin embargo, es necesario recordar que en el caso de las personas que suelen ser muy negativas y conflictivas,  éstas pueden estar pasando por momentos o etapas muy complicadas en sus vidas. Nosotros interactuamos con ellas por unas horas; ellos, en cada momento consigo mismos. Puede que padezcan desórdenes emocionales, angustia crónica y estén faltos de amor y apoyo emocional. Ahora bien, eso no quita que tengamos que actuar como un saco roto y, simplemente, aguantar sus reacciones: El bullying es una conducta muy frecuente en nuestra sociedad, y no solo la padecen los niños, sino que también los adultos. En etapas adultas, vemos estos comportamientos influir en nuestro trabajo de forma muy negativa. Por ello, es fundamental el no permitir que las personas y entornos nocivos drenen nuestra energía al punto de empañar todas nuestras esferas. Debemos aferrarnos a nuestra fortaleza interior y a nuestra capacidad de revertir la negatividad para nuestro propio beneficio:

1. No permitas que afecten tu integridad permanente:

Es muy importante identificar a las personas y entornos tóxicos; en tu interior, lo sientes y sabes identificarlos. Simplemente, no te sientes bien ahí. En este aspecto, se hace fundamental el no abandonarte a ti mismo y expresar que no te estás sintiendo bien con el tono de la discusión o con la atmósfera que se genera en un momento determinado. El hacer eso ya marca una enorme diferencia y hace que te respetes a ti mismo. Es natural, como seres humanos, el que nos enfademos y discutamos con otra u otras personas; el punto está en liberar esa energía, enmendar los errores y luego saber soltar, de modo que podamos pasar ese momento y estar de vuelta experimentando nuestra alegría interna.

2. Crea entornos saludables en tu vida cotidiana:

Si bien no podemos siempre escoger a nuestros equipos de trabajo o estudio, sí podemos hacer una diferencia con nuestros círculos afectivos y personales: Nuestras amistades, familiares y todos quienes contribuyan a mantener un núcleo de energía positiva y nos nutran de alegría y buenos momentos. En este caso, es bueno hacer esta reflexión: Qué es lo que queremos potenciar? Nuestra alegría cotidiana o unas horas de trabajo desafiante?

3. Toma el control de las situaciones:

Al final, lo más importante es tu propia integridad personal. Siempre habrá opciones de cambio y de desarrollarte en nuevos entornos laborales. Ahora bien, no es lo mismo esto a, simplemente, escapar de las malas situaciones cada vez que nos sintamos incómodos. En este caso, es fundamental hacernos cargo de nuestras propias decisiones y, desde ahí, asumiendo que todas las situaciones encierran una oportunidad de crecimiento interior, podemos tomar opciones más elevadas. Hacer una evaluación en la que se priorice nuestra calidad de vida frente a todo, es una sabia decisión.

No dejemos que las personas y entornos nocivos afecten a nuestra salud e integridad mental. Mantengamos lo bueno y alejemos lo malo, enfrentando lo necesario a su debido momento. La vida es muy corta como para vivir una vida llena de estrés y sin propósito. Hagámoslo, fundamentalmente, por nosotros mismos.

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