¿Cómo lograr ser una mejor versión de nosotros mismos?

Mi invitación es decidirnos a tomar simples, pero poderosas acciones que, una vez tomadas, nos permitirán llevar una vida más vibrante.

Guía de: Espiritualidad

En mi trabajo como Life Coach, les dejo a mis pacientes una tarea muy personal pero sumamente productiva y fructífera, y que es la siguiente: Tomar un cuaderno o bloc de notas (solo reemplazado en la actualidad por algún dispositivo móvil) y escribir en él un listado de diferentes cosas que desean ser, hacer y lograr en diferentes áreas, todo en la escala más sincera y a la vez elevada posible. Este ejercicio logra especial sentido cuando existe la conciencia de querer cambiar, cuando la vida se va sintiendo plana o cuando se llega a un punto en el que hay falta de norte y confusión por la vida. Con este primer acercamiento ya se logra un marco conceptual de deseos que debe ser reforzado con acciones concretas y con una energía especial, que se alimenta con el conocimiento y puesta en acción de nuestras fortalezas.

La invitación central es, entonces, a recuperar nuestra esencia de niños y reinventarnos. Pero no solo el reinventarnos por cambiar por un tercero, o por hacer cosas nuevas sin mucho sentido: Reinventarnos implica sacar una mejor versión de nosotros mismos, para lograr una vida más vibrante y con más sentido.

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Independiente de cual sea nuestro momento actual y de todos los vaivenes y situaciones externas de cada año, dar un primer paso en esta materia es fundamental. Si bien es cierto estas acciones pueden leerse extraordinariamente simplistas e incluso intrascendentes, darnos la oportunidad de atrevernos a cambiar y reinventarnos en alguna medida siempre es importante y constituye, ciertamente, un momento de conexión con nosotros mismos. Desde mi experiencia personal, es un proceso realmente lúdico y divertido, que nos comunica con ese lado de niños, en donde nada parecía imposible y en donde, viviendo el momento presente, abríamos los brazos a la vida plena con inocencia y alegría.

La vida es un cambio constante, y como un proceso de adaptación nosotros también cambiamos, querámoslo o no; pero no siempre lo hacemos por deseo sino porque las circunstancias nos obligan, y es aquí donde el dicho “renovarse o morir” adquiere fuerza

Cuando nos reinventamos es como si multiplicáramos nuestro nivel de conocimiento y experiencia adquirida de la vida, logrando una mayor perspectiva. Por otra parte, no se trata de renunciar a nuestro “antiguo ser” o perder nuestra personalidad, sino que a enrriquecer nuestra experiencia y asi volvernos seres humanos más completos. Nosotros no renunciamos a nuestro antiguo ser, simplemente añadimos otra dimensión a la misma, adquiriendo mayores conocimientos, experiencia, inteligencia y una nueva visión del mundo.

Mi invitación, por tanto, es decidirnos a tomar simples pero poderosas acciones que, una vez que las tomamos, nos pueden apoyar como guía de cambio y mantención de un ancla permanente en nosotros:

  • Gratitud: Para ponernos en sintonía con la lista de nuestras metas y proyectos personales, es necesario apreciar previamente el valor de lo que ya somos y tenemos. A través de un simple ejercicio podemos darnos cuenta de nuestro inmenso poder interior y sentirnos merecedores de nuevas y mejores cosas para nuestra vida. Este ejercicio consta de enumerar cien motivos por los cuales dar las gracias, por absolutamente todo lo bueno que exista en nuestra vida. Es importante ser sumamente detallistas y dar las gracias por aquellas cosas que consideramos muy básicas y que a menudo solemos pasar por alto, como es el caso de contar con techo, agua, ropa, voz, autonomía hasta las cosas más trascendentes, como tener sueños, proyectos, o ganas de mejorar. Una vez anotemos estos cien motivos por los cuales dar las gracias, los hemos de pulir y mantener en un lugar personal de modo de leerlo cada vez que comencemos nuestro día. El generar este hábito va llenando de mayor perspectiva nuestros días y nos brinda una actitud de gran apreciatividad por el momento presente y por todas las cosas buenas que ya tenemos.
  • Claridad: La claridad es una consecuencia natural de la práctica de la gratitud. Nos sitúa en nuestra grandeza y nos brinda mayor perspectiva de nuestra vida y nuestras capacidades. Por medio de ella, podemos darnos cuenta con mayor sinceridad de aquello que realmente queremos y podemos lograr. Si en este punto hacemos un listado de nuestros deseos para el presente año, estos sin duda relucirán y estarán cargados de una energía sumamente revitalizante.
  • Acción: Pasar a la acción es decidirse y llevar a nuestra realidad actual lo que ya sabemos que tenemos que hacer. Ya sea tomar acciones para mejorar nuestra estima; hacer correcciones para mejorar nuestra productividad en lo laborar o cerrar un ciclo para abrir uno completamente nuevo y positivo son algunos ejemplos de pasar a la acción. Hay personas que gustan de los cambios radicales y otras que van paso a paso. Independiente de eso, lo importante es tomar conciencia de las implicancias de cada cambio y de los beneficios que traerá a nuestra vida.

Reinventarnos requiere de mucho coraje, claridad y determinación. Saber que merecemos ser aquello que deseamos es, quizás, una de nuestras tareas fundamentales para con nosotros mismos.

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