Cuatro formas de estar más anclados en el presente: La importancia del aquí y el ahora

Practicando la atención plena, recuperas la magia del momento.

Guía de: Espiritualidad

En general, no es fácil estar presentes en el momento. Nuestra mente, a diferencia de otros animales, está hecha para viajar en el tiempo. Podemos revivir mentalmente el pasado tan bien que puede hacernos sonreír de alegría, o ir al futuro imaginando situaciones hasta el más mínimo detalle. Esto lo podemos realizar de forma consciente para nuestro favor, aunque lamentablemente, muchas veces lo hacemos en nuestra contra, cuestionándonos por el pasado o preocupándonos por lo que no ha pasado, perdiéndonos de la oportunidad de estar aquí y ahora como un fresco momento.

presente

Por ello, y a modo de comienzo, comparto estas cinco instancias en las que podemos practicar la atención plena para vivir nuestra vida de forma más disfrutable y con ás energía:

1.- Al compartir con otras personas:

Una de las mejores formas de estar en el momento presente es tratar de escuchar de forma más atenta. Podemos escuchar lo que la otra persona dice detrás de sus palabras, como el tono de alegría o dolor en su voz, su necesidad de ser tomado en cuenta y amado. Cuando escuchamos profundamente, aumentamos la alegría y minimizamos el sufrimiento, no solo de los otros, sino también de nosotros mismos.

2. En el contacto con la naturaleza:

Una forma de promover la conexión con el eterno ahora es estar en contacto con la naturaleza, manteniéndonos más atentos a las imágenes y sonidos que nos rodean, desconectándonos de la tecnología que nos lleva en una espiral de desatención muchas veces,  y simplemente, siendo y sintiendo.

3. En nuestras actividades rutinarias:

Pasamos gran parte del día haciendo actividades rutinarias como doblar la ropa o lavar los platos; paseando al perro o caminando hacia el trabajo; aspirando, haciendo las compras, preparando la comida o comiendo. Todas estas son oportunidades maravillosas para recuperar momentos valiosos de nuestra vida. Observemos por ello  cómo se siente la tela mientras la doblamos, admiremos el color y la textura de las verduras mientras las cortamos, saboreemos los alimentos que comemos, mientras nuestras papilas gustativas experimentan cada especia y sabor. Cuando hacemos esto, los momentos que podrían perderse en el cerebro se vuelven significativos.

4. En los momentos poco gratos:

 Las dificultades son parte de la vida y el sufrimiento es parte de lo que compartimos como seres humanos. Pero también lo es nuestra tendencia innata a huir del dolor. Sin embargo, cuando lo hacemos nos volvemos más débiles para enfrentar los retos, al evadir situaciones que podrían ser oportunidades para el desarrollo, y terminamos con vidas menos plenas. Para poder enfrentar nuestros retos bien y con determinación necesitamos aprender cómo lidiar con el dolor. Una forma efectiva de hacerlo es distanciarnos de nuestra mente. Practiquemos sentarnos con nuestros sentimientos compasivamente, mientras observamos los pensamientos como nubes que vienen y van.

Ahora, es momento de comenzar. Elige una o varias de estas situaciones y vívela con más atención plena. Aprenderás a ver con nuevos ojos y así el asombro expande como experimentas el tiempo y recuperas la magia del momento.

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