Desconfinarnos psicológicamente: Conoce algunos de los aspectos clave

Este proceso implica un nuevo cambio, que a su vez requiere de ajustes conductuales por parte de cada uno.

Guía de: Espiritualidad

El COVID-19 nos ha situado en un escenario adverso y complejo en diversos niveles, mermando nuestra integridad física y mental. En Chile, hemos transitado por diversos grados de desconfinamiento y actual re-confinamiento, en el marco de escenarios cambiantes y con la incertidumbre que conllevan, así como la necesidad de adaptarnos a ellos en lapsos breves de tiempo. Esta situación , para muchos de nosotros, genera una reacción de estrés que se ha vuelto parte de nuestra rutina diaria.

desconfinamiento mental

Ahora bien, es importante hacer una diferencia significativa, y que guarda relación con el grado de control que podemos llegar a tener en cuanto a un entorno en permanente dinamismo. Es, en este punto, en donde se recomienda hacer un ejercicio de reflexión. Sin duda, como sociedad, hemos aprendido que el grado de control respecto de lo que ocurre en el afuera es muy escaso, y por lo tanto debemos prestar atención a cultivar lo que sucede dentro de nosotros.

Una lección importante a lo largo de estos meses ha sido que el distanciamiento físico es distinto al social. Podemos seguir socializando con nuestros seres queridos utilizando el teléfono y plataformas tecnológicas, pese a la limitante del contacto físico, que es sumamente relevante. En este sentido, un concepto que puede ser de ayuda para sobrellevar estos meses de incertidumbre, guarda relación con nuestro propio desconfinamiento psicológico.

Optar por desconfinarnos psicológicamente, que en términos generales es conectar con nuestro lugar de desazón y cultivarla de forma consciente, constante y de modo positivo,  lleva aparejadas reacciones positivas, ante la perspectiva de volver a retomar hábitos y rutinas que nos resultaban beneficiosas con anterioridad a la pandemia, así como rutinas nuevas que, durante estos meses, hemos aprendido a valorar positivamente y qué quizás antes no realizábamos o no hacíamos con tanta frecuencia (como por ejemplo, la actividad física, contactar con amigos, realizar actividades para los que antes decíamos no tener tiempo, entre otras). Así, podemos ir generando  emociones positivas de satisfacción, alegría, esperanza, motivación, y optimismo realista, pudiendo establecer nuevos objetivos personales y profesionales y vislumbrar la posibilidad de crecer, de reinventarnos, de alcanzar nuevas oportunidades y de priorizar nuestras nuevas necesidades.

El desconfinamiento psicológico implica un nuevo cambio, que requiere ajustes conductuales de parte de cada uno de nosotros. Frente a éste, existe la posibilidad de manifestar resistencia, traducida en ansiedad, frustración, irritabilidad, dificultades de sueño, preocupaciones recurrentes acerca de lo que va a suceder y síntomas físicos. En este sentido, se recomienda prestar atención a nuestros patrones de pensamiento y emociones más frecuentes, y en el caso de tener niños, niñas y adolescentes en casa -quienes además viven, de forma natural, una serie de cambios físicos y psicológicos propios de su edad- se recomienda ajustar las expectativas que ellos puedan tener en relación a la situación actual de pandemia, ya que, especialmente, podrían pensar que todo volverá a ser como antes de un momento a otro. Esto es:

  • Explicarles el sentido de la palabra desconfinamiento, sus implicancias y los resguardos necesarios para el cuidado personal y de otros.
  • Clarificar que algunas actividades se retomarán de manera parcial, con estrictas medidas de seguridad que son importantes de implementar.
  • Explicar que lo más seguro es que no sea posible retomar todas las actividades que dejaron de hacer en el mes de marzo del 2020.
  • Enfatizar que el recuentro con los pares debe ser un proceso gradual y progresivo que demorará tiempo y que debe concretarse teniendo en cuenta el autocuidado y el cuidado de los demás.

Si somos capaces de afrontar eficazmente esta nueva situación de desconfinamiento, saldremos fortalecidos de ella, con nuevos aprendizajes y un bagaje experiencial que nos permitirá hacer frente a nuevas adversidades. Esto podemos trabajarlo con:

  • Aprendizajes que nos ayuden a entender qué son y qué función juegan las emociones, entendiendo que son normales ante esta situación y que es positivo expresarlas.
  • Comunicación y desahogo con personas que nos hagan sentir tranquilas y seguras.
  • Estrategias de relajación (técnicas de respiración, relajación, entre otros)
  • Centrarnos en el aquí y ahora tratando de ejercer control únicamente sobre aquello que podemos controlar (pensamientos, emociones, medidas de protección).
  • Control de aquellos estímulos que generan malestar: seguimiento continuado de noticias sobre coronavirus, no apagar el móvil dificultando la desconexión emocional.
  • Fijación de pequeños objetivos a conseguir (ejercitar, descansar más, cultivar un hobbie)
  • Establecer rutinas. Es importante movernos o realizar alguna acción física (andar, limpiar etc.) que nos mantenga activos. Importante es también respetar los descansos, cuidar la alimentación y dedicar tiempo al ocio (junto a otras responsabilidades)
  • Fomentar conductas que nos pueden hacer sentir útiles (ej: escribir cartas a personas enfermas o apoyar virtualmente a comunidades)
  • Reforzar nuestros logros y hacerlo con nuestra pareja y seres queridos.

Es importante, para finalizar, que el desconfinamiento psicológico guarda mucha relación con nuestra activación personal y que es un proceso dinámico. Por ello, se hace especialmente importante el ser gentiles con nuestro propio proceso, nuestras emociones y las de nuestro entorno cercano.  Y en este contexto, ayudemos a desestigmatizar los problemas de salud mental, dándonos la oportunidad de solicitar apoyo psicológico y psiquiátrico en caso necesario, ya que es una nueva pandemia a atender y trabajar, a nivel personal y colectiva.

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