El legado de Mandela: Las enseñanzas que dejó Madiba al mundo

El valor de amar, el amor a la vida, el coraje por perseguir los ideales propios y colectivos y practicar el poder del perdón y la aceptación son algunas de las enseñanzas más poderosas que nos deja Nelson Mandela.

Guía de: Espiritualidad

Enterarme de la muerte de Nelson Mandela a sus 95 años  fue la aceptación final  de una condición de salud que no merecía tener y que  lo mantenía hace varios meses como una luz debilitándose ante el inclemente paso del tiempo y de la enfermedad. El mundo entero lamenta, llora y mantiene consigo el profundo respeto, admiración y recuerdo de un hombre extraordinario, que supo traspasar los límites de su propia adversidad, liberando a su pueblo, sus propias limitaciones y educar a través de su propia experiencia de vida, dando el ejemplo al mundo entero y viviendo sus intrincados valores universales hasta el último día.

Nelson Mandela

Foto: Internet

Nelson Mandela.

Sumergirnos en su biografía es encontrarnos con un hombre sumamente virtuoso, pacífico y revolucionario, quien sufrió por veintisiete años, en carne propia, la privación de libertad en tiempos del apartheid por la defensa de sus ideales hacia el pueblo africano:  “La prisión me había robado la libertad pero no los recuerdos” declaraba en retrospectiva y habiendo recibido el Nobel de la Paz en 1993, tres años luego de ser liberado. Logró convertirse en el primer Presidente de raza negra de Sudáfrica y consiguió hacer posible lo imposible en esos momentos: Pavimentar un sólido camino para la democracia, la reconciliación y la paz en su nación.

Fueron estos mismos valores los que difundió a través de diversas acciones y causas humanitarias en todos sus siguientes años:  El valor de amar, el amor a la vida, el coraje por perseguir los ideales propios y colectivos y practicar el poder del perdón y la aceptación ante las genuinas diferencias entre los seres humanos son solo algunas de sus enseñanzas más poderosas, las cuales se encuentran alineadas con el concepto africano de ubuntu (“soy porque somos”)  que encierra el profundo sentido de que somos humanos solo a través de la humanidad de otros.

Mandela -o Madiba,como es más conocido en Sudáfrica- constituyó una poderosa luz de esperanza en un mundo sumido en el caos, la inequidad y la falta de paz y de unidad. “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo” es una de sus más célebres frases que, permanentemente, intentaba canalizar en acciones concretas.

Su partida, sin duda, enluta al mundo y debiese, como responsabilidad personal y colectiva, hacernos reflexionar respecto a reconsiderar todo aquello que damos por sentado, observar nuestra vida en perspectiva y, quizás,  darnos cuenta de la importancia de traspasar nuestras propias limitaciones y dar un mayor sentido a la vida que llevamos, con valores sólidos y de apertura hacia la profunda diversidad, y a la vez unidad, con el resto de los seres humanos.

Hasta siempre, Madiba. Tu legado permanecerá por siempre.

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