El poder de la espiritualidad y la Fe para nuestro propio bienestar

Nuestra vida está hecha para vivirla y construirla sobre bases sólidas del amor hacia uno mismo.

Guía de: Espiritualidad

La espiritualidad, en términos generales, puede tener diversos significados en la vida de las personas. Puede haber armonía, sabiduría, compasión y una presencia divina en cada momento en la vida. Ésta puede fomentarse a través de la meditación tranquila, manteniendo un estilo de vida tranquilo, la vida de una práctica de contemplación o de dar a luz una conciencia apacible la vida de uno en medio de una vida ajetreada. Sin duda, todo un desafío a tomar, pero una vez que vamos descubriendo la paz interior en el disfrute del momento presente y de las cosas simples, y vamos perdiendo el apego a la dependencia de los deseos mundanos, es más fácil vivir una vida más feliz y sencilla.

Si relacionamos la espiritualidad con la religión, lo cual suele ser bastante frecuente, lo cierto es que existe un principal diferenciador entre ambas: en términos simples, no se requiere un conjunto de normas o directrices a observar para ser espiritual. La espiritualidad es del todo una experiencia personal y estable, que se encuentra en lo profundo de uno mismo, y que guarda relación con el conocimiento y comprensión de que hay una realidad superior, que supone una fuerza elevada del bien que trae el bien a todos, siempre.

volere

La espiritualidad existe en nuestra literatura, la música, el arte e incluso en cierta medida la ciencia. Afecta a la forma de pensar, sentir, comportarse y amar. Es sentirnos bien con nosotros mismos y ser uno con la Naturaleza y con el Todo. En un sentido mayor de unidad, ya sea que consultemos la Biblia, el Corán, el budismo zen u otras escrituras antiguas, se sostiene que Dios es el camino a la felicidad

Espiritualidad para el bienestar.

El destacado psiquiatra Harold G. Koenig (2012) llevó a cabo una revisión sistemática de literatura sobre el impacto de la religión/espiritualidad en la salud física, la salud mental y las conductas que afectan a la salud. En dicha investigación, se encontró que la religión y espiritualidad se relacionaron favorablemente con conductas positivas que promueven la salud como la dieta, ejercicios, funcionamiento físico, función endocrina, función inmune aumentada y autoevaluación de salud.

Por otro lado, se relaciona con el afrontamiento a la adversidad y emociones positivas (bienestar/felicidad, esperanza, optimismo, significado y propósito, autoestima, sentido de control), soporte social y capital social (como es el involucramiento en organizaciones sociales).

Es por ello que, independiente de la religión que profesemos, el vuelco que debemos dar a nuestra experiencia espiritual es el de vivir con un mayor sentido de unidad y colectividad.

Nuestra vida está hecha para vivirla y construirla sobre bases sólidas del amor hacia uno mismo y a nuestra creación; el respeto por nuestras diferencias pero la búsqueda de puntos comunes y cultivar la amabilidad y generosidad a través de buenas acciones para el bienestar propio y colectivo.

Más sobre Espiritualidad

Comentarios Deja tu comentario ↓
Ver Comentarios