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La gratitud como base del bienestar: ¿Cómo demostrarla?

Si aprendemos a ejercitar la gratitud como algo cotidiano, podremos ayudarnos a controlar los estados mentales negativos e innecesarios que puedan surgir, escogiendo reflexivamente aquello que quieres sentir.
  •  Virginia Farfán Ulloa,  Profesora de Filosofía y Terapeuta transpersonal, equipo de Espiritualidad
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Desde hace algún tiempo, se han estudiado las formas de lograr aumentar la percepción subjetiva de bienestar, debido a que una misma situación es experimentada en forma distinta por dos personas diferentes, por ello, se han adecuado parámetros que permiten medir rasgos comunes a todas las situaciones y a todas las culturas, así podemos hablar de bienestar emocional, social, económico, laboral y físico.

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A través de estos distintos tipos de bienestar, se manifiesta que somos seres multidimensionales y entonces, bienestar sería lograr el equilibrio entre todos nuestros aspectos, con el propósito de permitir el desarrollo de las potencialidades que tenemos y disfrutar de ello satisfactoriamente. Implica, además, poder crear un entorno adecuado para uno mismo y para otros.

Dado que además de ser multidimensionales, vivimos en comunidades, la mayoría de nuestras experiencias están relacionadas con nuestro “ser social”, y con la capacidad de construir las habilidades que se requieren para tener interacciones positivas con otros, aquí aparecen la gratitud, la bondad, la empatía, el respeto, la compasión y por supuesto, la comunicación y la escucha. Al desarrollar nuestro bienestar social aprendemos a sentirnos más conectados con los otros, y nos ayuda además a tener una mejor calidad de vida, ya que las relaciones sociales sanas son básicas para construir un mejor bienestar emocional.

Quiero enfatizar en la gratitud como una experiencia relacional positiva; muchos estudios sugieren que aquellas personas que tienen el hábito de agradecer por las pequeñas cosas diarias tienden a mostrar niveles más altos de felicidad, menores niveles de estrés y menos episodios de depresión. Cada vez que agradeces, o que piensas en agradecimiento hacia algo o alguien, se produce un fenómeno en el cerebro que provoca la liberación de dopamina y serotonina, dos neurotransmisores que estimulan las sensaciones de alegría, afecto y tranquilidad y a la vez reducen la ansiedad, el miedo y la rabia.

¿Cómo activar la gratitud diaria en forma reflexiva? En un mundo marcado por la inmediatez y por el negativismo, es positivo volver a retomar algunas ideas que sugieren quienes estudian el comportamiento humano, como el reconectar con las experiencias gratas vividas y “saborearlas” nuevamente, porque el estímulo del recuerdo provoca que el cerebro vuelva a liberar dopamina y serotonina, empapando al cuerpo nuevamente de sensaciones agradables.

Si aprendemos a ejercitar la gratitud como algo cotidiano, entendiendo que nuestro cerebro no puede procesar al mismo tiempo gratitud y angustia o rabia , podremos ayudarnos a controlar los estados mentales negativos e innecesarios que puedan surgir, escogiendo reflexivamente aquello que quieres sentir.

Formas de mostrar gratitud

1.- Toma conciencia de las cosas buenas de cada día, busca cuáles son y escríbelas en un cuaderno. A fin de mes tendrás más de 90 pequeñas situaciones que podrás recordar.

2.-Disfruta, asimila y realmente presta atención a esas cosas buenas, también es eficaz compartir estas situaciones con otros. Así expandes tu alegría entre aquellos que te aprecian.

3.- Expresa gratitud hacia otra persona a través de una nota, de un llamado telefónico, de una visita o de un gesto amable. Reconoce y agradece tu propio valor y tus éxitos.

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