Los beneficios de ser optimistas

Cultivar el optimismo es un hábito y, por ello, es importante desarrollar habilidades para la vida.

Guía de: Espiritualidad

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El tener pensamientos positivos ayuda a tener una vida más sana.

Tener una disposición alegre y esperanzadora en tu día a día puede influenciar mucho más que tu estado de ánimo. Diversos expertos en bienestar coinciden en que las personas optimistas tienen diversos beneficios en su vida. Entre ellos se encuentran:

Mayor salud y longevidad:

Un reciente estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard descubrió que las personas optimistas presentan una mejor resistencia física, mayores defensas ante las enfermedades y una mejor salud cardiovascular. Por otra parte, una investigación de la clínica Mayo de Nueva York con 839 personas concluyó que los optimistas viven alrededor de un 19% más que los pesimistas.

Mayor productividad y creatividad:

Diversas investigaciones han demostrado que las personas que experimentan más emociones positivas tienen más ideas y soluciones a problemas. Esto tiene un gran impacto en la productividad y a la generación de entornos de trabajo más eficientes y efectivos, además de gratos.

Mayores logros:

Numerosos estudios señalan que es la felicidad la que hace al éxito, y no al revés. El éxito adquiere una dimensión mucho más amplia que se traduce en: Amistades, ingresos, relaciones sociales, desempeño académico y profesional y salud. Martin Seligman, fundador de la Psicología Positiva, descubrió que los equipos más optimistas crean sinergias más positivas y un mejor desempeño que los pesimistas.

Menos estrés:

Los optimistas también tienden a experimentar menos estrés que los pesimistas o los realistas. Esto se debe a que creen en sí mismos y en sus capacidades, que esperan que sucedan cosas buenas. Un estudio de la Universidad de Carnegie Mellon descubrió que las personas más felices tienen menos probabilidad de resfriarse y poseen un sistema inmunológico más fortalecido.

Mejor red de apoyo social:

Las personas felices son más divertidas, queridas y tienen un mejor apoyo social y tienen más amigos porque son estables, generosos y comprensivos.

Cultivar el optimismo es un hábito y, por ello, es importante desarrollar habilidades para la vida. Probablemente nadie sintetizó mejor los beneficios del optimismo que Winston Churchill cuando afirmó que “el optimista ve la oportunidad en toda calamidad, mientras que el pesimista ve la calamidad en toda oportunidad”.

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