Tres acciones trascendentes para recibir el Año Nuevo

Feliz Año Nuevo para todos y recordemos: La capacidad de ser mejores siempre está en nuestras manos.

Guía de: Espiritualidad

Como un modo de cerrar el presente año que, rápidamente, ya se está despidiendo, se ha convertido en toda una costumbre por parte de los medios informativos el realizar un recuento de los principales hechos noticiosos ocurridos tanto a nivel nacional como global y el impacto que todos ellos han tenido en nosotros como sociedad.

Hace unos días, decidí hacer lo mío en una escala mucho más sencilla y personalizada a través de la red social de twitter, consultando a quienes me leen sobre cuál era su balance personal del presente año: De todas las respuestas obtenidas, muchas personas coincidían en que fue malo, por la presencia de resultados negativos y hechos dolorosos tanto en su vida personal como en su entorno más cercano; otras respondieron que fue excelente porque vieron concretados muchos anhelos y proyectos que tenían en mente. Y finalmente, un par de personas expresaba que, a pesar de los altos y bajos que vivieron dentro de su círculo como fuera de él, toda esa experiencia les ayudó a ganar aprendizaje, valorar más su vida y así motivarlos a hacer algo mejor con ella.

Año Nuevo 2011

Foto: El Mercurio

Mi reflexión, en ese momento, fue darme cuenta de cómo nuestra  percepción de las cosas va moldeando nuestra manera de ser y nuestro accionar del día a día con una actitud diferente y específica. En el marco de un próximo año 2012 particularmente auspicioso y rodeado de diversos tipos de augurios, mi llamado es a hacer una pausa y tomar responsabilidad por nosotros mismos, dejando de lado el hecho de pensar en lo que nos pudiese o no pasar o atribuyendo a fechas o días específicos la presencia de un cambio radical en nuestras vidas.

Si hablamos de catástrofes o vaticinios relacionados con un nuevo año, en distintos rincones del mundo, ya hemos sido testigos de grandes tragedias y situaciones que no creíamos posibles para nosotros y que, en mayor o menor medida, nos han hecho ir hacia adentro y reflexionar sobre algunos aspectos esenciales que, de otro modo, quizás no hubiésemos podido  lograr. En este sentido, el poder que encierra este momento es y será siempre lo más valioso que tenemos. El pasado, ya pasó, el futuro está latente y la única certeza que tenemos es el poder de elegir en cada instante, ya sea por nuestra sensación de seguridad o indefensión ante la vida, el amor o el miedo, o bien por la victimización o el empoderamiento de nosotros mismos y nuestros recursos personales.

Mi invitación, por ello, es más bien aprovechar estos momentos especiales y hacer una pausa para reencantarnos con nuestra vida, ver en qué aspectos podemos mejorar y hacer de ella una experiencia más enriquecedora, alegre y beneficiosa para nosotros mismos y nuestro entorno en todos los aspectos posibles. Para ello, considero importante compartir las siguientes tres acciones que en lo personal me han ayudado mucho a cerrar mejor el año y dar una bienvenida con mayor sentido al que viene en camino:

1)    Practicar el ejercicio de la gratitud siempre está en el top de mi lista. Si no estamos claros y agradecidos por aquello que ya somos y tenemos, no seremos capaces de avanzar. Este es, por tanto, un primer paso para conectarnos con nuestra grandeza y nuestra capacidad de crear nuevas cosas para nosotros.

2)    Hacer un recuento de las situaciones y experiencias que no nos hicieron sentir bien el presente año es un acto muy beneficioso para nuestra reflexión. Es, en esos momentos, en donde existe una mayor profundidad y en donde podemos obtener, con certeza, valiosas y trascendentes lecciones para la vida.

3)    Hacer una lista de propósitos que nos permitan comprometernos con nuestros deseos personales, sin importar si se trata de pequeñas o grandes cosas, nos hace recuperar de algún modo nuestra capacidad de soñar y trazarnos objetivos y de darnos cuenta que nuestra vida no es tan lineal sino más bien un camino que debemos caminar con pasos propios y con la mayor autenticidad posible.

Estos son mis mejores deseos para cada uno de nosotros. Feliz año nuevo para todos y recordemos: La capacidad de ser mejores siempre está en nuestras manos.

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