La nacionalidad, un derecho de todos: ¿Por qué es tan importante?

Por nacimiento o adquirida, la nacionalidad se considera un Derecho Humano que salvaguarda muchos otros derechos asociados a ella.

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Etimológicamente, la palabra “nacionalidad” derivaría del vocablo en latín “natío” que significa “nación”; la cual, a su vez, vendría de “nascere” verbo en latín que significaría “nacer”.

Tal como fue definido en un artículo anterior sobre la nacionalidad como sentido de pertenencia, el concepto de nacionalidad se refiere a la condición y carácter de los pueblos y habitantes de una nación. Más aún, se considera el “vínculo jurídico entre una persona y un estado determinado, en virtud del cual se declaran y establecen derechos y deberes recíprocos”. Esto último hace alusión al hecho de que el concepto de nacionalidad ha ido evolucionando hasta ser considerado un Derecho Humano.

Gracias a diferentes convenciones internacionales, la nacionalidad se ha establecido como un derecho propio e inalienable de todo individuo. De hecho, la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 (vigente hasta hoy), en su artículo número 15, determina que “toda persona tiene derecho a una nacionalidad. A nadie se le privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho de cambiar de nacionalidad”.

Pero, ¿qué significa todo esto?

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Algunos interpretan éste como un derecho que se traduce en la obligación de los gobiernos por salvaguardar que todas las personas tengan efectivamente una nacionalidad. Más aún, expertos sostienen que los Estados deben garantizar el derecho a la nacionalidad en igualdad y -además- prevenir, evitar y reducir la apatridia (la falta de nacionalidad). Lo anterior, ya que la nacionalidad –entre otras cosas- asegura el ejercicio pleno de muchos derechos asociados a ella. Por ejemplo, el derecho a la protección de su Estado, la posibilidad de exigir recursos y garantías procesales, el acceso a la salud, a la seguridad, a la educación, etc.

En consecuencia, su contraparte, el ser apátrida (no tener una nacionalidad) implicaría en cierta medida ser rechazado y discriminado. Lo cual, conlleva la negación de muchos derechos básicos (políticos, civiles, económicos, sociales y culturales).

Para finalizar, cabe mencionar que la nacionalidad puede ser obtenida principalmente mediando dos formas. La primera es la nacionalidad originaria que se funda en el vínculo con el Estado mediante el nacimiento; ya sea por el nacimiento en el territorio o por ascendencia (por ejemplo, nací en Chile y soy chileno/a o mis padres son chilenos y yo –por ende- también). La segunda es la nacionalidad adquirida que se obtiene como una nueva nacionalidad perdiendo o conservando una nacionalidad anterior (primitiva).

¿Sabías que la nacionalidad era un Derecho Humano y que de ello dependan muchos otros derechos?

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