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Maratón de Santiago 2011: Mi primera maratón

Esta es mi primera Maratón y mis objetivos eran llegar a la meta, en buenas condiciones, correr tranquila y por sobre todo disfrutar del ambiente de los 42 kilómetros. Así se vivió el Maratón de Santiago 2011 por dentro.

Me levante “tempranito”, tomé un buen desayuno, plátano, té rojo, tostadas con mermelada y una vez lista voy rumbo al Maratón, los autos que se veían pasar a eso de las 7:15 AM eran de runners, todos con polera verde, me detengo en un semáforo y veo a un efusivo militar con vestimenta de los años año 1800 cantando ” Adiós al Séptimo de Línea” (poniéndose a tono) claro era él, un conocido runner quien nuevamente correrá 21 k con su caluroso traje militar y para ser más rudo, nada de zapatillas, con bototos!!!, ánimo.

Una vez allá, comencé a sentirme nerviosa, entre los más de 20 mil runners, la adrenalina del ambiente, el encuentro con los amigos, por supuesto las fotos maratónicas, aquellos que hacen sus pronósticos de tiempos, velocidades, planificación del recorrido, consejos varios, el calentamiento previo, las carreritas a los baños químicos, en fin… todo debía estar ok antes del cañonazo que indica la partida… 3,2,1… Boom!!! las 9: 00, partieron…

Maratón Santiago

Foto: El Mercurio

"Esta es mi primera Maratón y mis objetivos eran llegar a la meta, en buenas condiciones, correr tranquila y por sobre todo disfrutar del ambiente de los 42 mil kilómetros", cuenta la guía de Running Marcela Osorio.

Los kilómetros iban en aumento y mi ánimo también, las piernas me acompañaban,  me fui observando todo lo que sucedía a mi alrededor, emocionada, de ver a tanto runners, los que corren con las camisetas de sus clubes, los que llevan mensajes en sus espaldas, aquellos que se disfrazan, los que corren en grupo, van contando chistes, cantando canciones, sacándose fotos y disfrutando los kilómetros, a los que van a full, tras sus tiempos, corriéndo a morir,  a los que corren al ritmo de Chico Trujillo y parece que bailan.

A la gran cantidad de extranjeros, muchos de Brasil, a las personas que apoyan en las calles con sus carteles, dándonos palabras de ánimo, un grupo de Japoneses dándole apoyo a sus compatriotas, quienes corrieron por su país, a los que desde sus ventanas nos daban ánimo, a los infaltables perros que nos siguen… todo iba muy bien, hasta me di el gusto de pasar a los baños químicos cuando llegaba al estadio Nacional, para después encontrarme con mi padre en “el mono pilucho”, hidratarme y recargarme de energías.

Llegando a rotonda Grecia con Vespucio, me topé con los algunos corredores que venían mal, acalambrados, no pude “hacerme la lesa”  les ofrecí de mi hidratación y unas palabras de apoyo en esta inolvidable Maratón de Santiago 2011.

En el camino una larga fila de autos, los infaltables que alegan, tocan las bocinas, que nunca se enteraron del Maratón de Santiago 2011 y que claramente no comparten el mismo gusto por el deporte, están apurados por ir al supermercado…

Una vez llegando a Bilbao, tuve que hacer “oídos sordos” a los desalentadores comentarios de algunos runners, que “comenzaban a predecir lo difícil que se venían esos kilómetros de subida hasta llegar a Av. Padre Hurtado, donde se encuentra la ciudad deportiva de Zamorano “por suerte son territorios conocidos y los corro comúnmente, así que no me asustaban, vamos que se puede!!!” pensaba…  ya cumplida esta etapa, agradezco el apoyo de un grupo de señoras, ubicadas en rotonda Atenas quienes alentaban a las valientes mujeres que pasabamos, me sentí orgullosa de mi género y con ánimo continué mi carrera.

Ansiosa, quería llegar pronto a Manquehue,  esquina Unimarc, para encontrarme con mi madre y mi hijo, a los que los diviso haciéndome “barra”, muchos flash de fotos,  ya voy en el Kilómetro 27, las piernas aún me acompañan y el espíritu se incrementa más al verlos, bieeeen!!! ya queda menos… y los Keniatas ya habían cruzado la meta.

El resto del camino estuvo entretenido, buena música, buenos puntos de hidratación, con plátanos, geles, esponjas refrescantes, todo bien, mis piernas ya van un poco más cansadas, pero responden, sin calambres, hasta llegar al kilómetro 37, de “bajadita”, por la Costanera, en ese minuto me acordé del famoso “viejo del palo“, “El Muro” o como lo llamen, al que se teme y que se apodera de nosotros y te dice: Para, no puedes más y, como les dije a mis amigos de Guioteca, lo tendremos amarrado, no apareció.

Una fuerte puntada se apodera de mi estómago, después de tomar un gel, que a pesar de tragarlo con mucha agua, me hizo muy mal, lo que me obliga a bajar considerablemente el ritmo, pero no las ganas, continué tratando de controlar ese desagradable dolor, respirando profundo, en el camino llegó mi amigo Juan Encina, quien ya había cruzado hace un buen rato la meta y venía retrocediendo por Costanera hacia arriba, “haciendo kilometraje” (claro, como no, si es Ultramaratonista) y me brindó su apoyo.

Maratón de Santiago 2011

Foto: Marcela Osorio

Así se vivió la Maratón de Santiago 2011 por dentro.

Feliz, crucé la Meta, con dolor de estómago, pero con el corazón más que contento, de aquí en adelante hay que seguir entrenando, ya vendrán más desafios, para mejorar, quizás tendré que recurrir a las gomitas frugelé, en vez de los geles, todo se puede mejorar en esta vida. El desafío estuvo logrado,  lo pasé increíble y sin duda agradezco el invaluable apoyo de mi familia y de mis amigos que nunca me dan la espalda, ¡Muchas Gracias!.

VAMOS QUE SE PUEDE ESTE  2012!!!

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