¿Cómo mantener una actitud positiva?: 3 claves para lograrlo

Desarrollar el positivismo en una sociedad como la nuestra puede parecer algo difícil o casi utópico. Lo cierto es que podemos ser y hacer todo aquello que pensemos.

Guía de: Espiritualidad

En un mundo aproblemado y en entornos en los cuales abunda el estrés y la sobrecarga, es esencial el hacer todo lo posible por mantenernos equilibrados y aumentar la perspectiva de las cosas.

La competitividad y el perfeccionismo propio de nuestra sociedad hacen que los fracasos o resultados no exitosos se midan con una vara muy dura, y esto puede generar en nosotros un sentimiento de profunda angustia y decepción. Nuestra mente, a su vez, va desarrollando surcos que luego funcionan como un piloto automático, diciéndonos: “No eres lo suficientemente bueno”, “todo está mal”, “odio mi trabajo”, “me odio por esto” y así sucesivamente.

Aprender a cultivar el positivismo en sociedades afectadas por el estrés supone un esfuerzo colectivo y a largo plazo a nivel global; pero antes de esperar cambios en el mediano y largo plazo, enfoquémonos en el esfuerzo que podemos hacer nosotros: Allí está la base del cambio de percepción que comienza a florecer desde nuestro interior, pudiendo atestiguar nuevos aspectos positivos presentes en nosotros y en el entorno que nos rodea.

La mente es un músculo muy sencillo de desarrollar, y en la medida que lo cultivemos con buenas semillas, nos responderá de vuelta, en los buenos momentos y, por supuesto, en los que son más complicados.

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Estos son tres consejos esenciales para ayudarnos a entrenar nuestra mente y así permanecer positivos:

1. Sentir y expresar gratitud. 

Pensar en las cosas buenas de tu vida y llevarlas al papel y al recordatorio constante desarrolla en nosotros un ancla y una tendencia a ver un nuevo lado de las cosas. Esto permite equilibrarnos y aceptar que, pese a que podemos desplegar diversas emociones (como enojo, tristeza o rabia) podemos ser capaces de sentirlas, pero luego soltarlas y seguir adelante en una actitud de apreciación y gratitud basales.

2. Repetir frases y afirmaciones positivas. 

En mi artículo anterior explicaba el poder de las frases positivas para nuestra vida diaria. Es increíble el poder que ejerce nuestro lenguaje interno y cómo éste determina nuestros patrones de comunicación y de comportamiento. Si complementamos esto rodeándonos de personas positivas o, al menos, de leer contenidos relacionados con conciencia, o practicar alguna disciplina como meditación, ciertamente generan una gran diferencia en nosotros.

3. Desafiar a nuestra negatividad. 

La negatividad es parte de nuestra dualidad y de nuestra mente. Es una energía fuerte y recurrente, pero nunca tan potente como el positivismo. Si nos damos cuenta, nosotros somos esencialmente personas que disfrutamos a plenitud la alegría y el entusiasmo. Eso nos hace sentir vivos y motivados. En este sentido, es sumamente importante tener la certeza que, pese a eventos o circunstancias adversas, siempre podemos hacer una diferencia; quizás no en el momento mismo, pero sí a posterior. Podemos caernos y levantarnos nuevamente; aprender y caminar con nuevos bríos, y así ir avanzando en nuestro proceso de eterno aprendizaje y regocijarnos en ello. Brindémosle buenos frutos a nuestra mente, cuidemos nuestro cuerpo y hagamos una diferencia ya que nosotros merecemos lo mejor para nuestra vida.

Desarrollar el positivismo en una sociedad como la nuestra puede parecer algo difícil o casi utópico. Lo cierto es que podemos ser y hacer todo aquello que pensemos, y siempre podemos hacer una diferencia interna y externa optando por opciones más elevadas de pensamiento y acción. La decisión es nuestra.

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