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Dieta de los padres: Cómo afecta la futura salud de los hijos

Resulta curioso pensar que la alimentación de nuestra madre podría ser un factor en el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), específicamente de diabetes tipo II en la adultez. Varios estudios aclaran esto.

Desde pequeños nos dijeron que debíamos comernos toda la comida y que si realizamos esta tarea seríamos fuertes y sanos. Sin embargo, ¿alguien les dijo  a nuestros padres que si no se alimentaban correctamente podría haber un impacto en nuestra salud? Al parecer esto no lo habíamos pensado, ni presupuestado.

Dieta embarazadas

Foto: El Mercurio

Las madres deben cuidar su dieta durante el embarazo para no causar daños al feto y provocar alguna enfermedad a su futuro hijo.

Resulta curioso pensar que la alimentación de nuestra madre podría ser un factor en el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), específicamente de diabetes tipo II en la adultez.

No obstante, ya hace más de una década el científico inglés David Baker de la Universidad de Southamptom y su equipo postulan que las ECNT tienen un origen temprano y que nuestro organismo genera una respuesta frente a la malnutrición durante las etapas del crecimiento fetal. La pregunta que se genera es: ¿Cómo estas respuestas fetales que se presentan frente a la desnutrición tienen efectos en la salud adulta?

La respuesta es la teoría de “historia del curso vital que se explica de la siguiente manera. Si una madre durante su etapa del embarazo no posee una adecuada nutrición, es decir, una ingesta de nutrientes  deficiente, provoca que la energía obtenida desde los alimentos sean priorizados en el organismo en funciones fundamentales, como lo es el desarrollo cerebral y limita la entrega de energía  a otros procesos, provocando un bajo peso de nacimiento.

Es decir, los hijos de madres malnutridas tienen un mayor riesgo de padecer ciertas enfermedades en su vida adulta que durante la gestación. El bajo peso de nacimiento condiciona al inadecuado funcionamiento de algunos sistemas de nuestro organismo, los que manifestarían sus alteraciones en la vida adulta, aumentando el riesgo de enfermedades metabólicas y riesgo cardiovascular.

Por otra parte, existen interesantes evidencias científicas que han demostrado el rol de la nutrición temprana. Ejemplo de ello es un estudio retrospectivo realizado por el mismo grupo de investigación mencionado.

En Holanda se estudió una población de adultos nacidos entre 1943 y 1947 expuestos a un periodo de escasez de alimentos durante cualquier etapa de su desarrollo fetal y en ellos se evaluó la intolerancia a la glucosa 50 años después.

Aquellos que sufrieron una exposición a la escasez de alimentos, especialmente durante el último trimestre presentaron una menor tolerancia a la glucosa y desarrollo de diabetes tipo 2. Es decir, si nuestras madres no tienen una nutrición adecuada durante este periodo aumentaría el riesgo de padecer diabetes mellitus tipo 2 y que, de alguna manera, condiciona nuestras respuestas metabólicas en un futuro frente un ambiente con abundancia alimentaria e inactividad física.

Bebé nutrición

Foto: El Mercurio

Una de las consecuencias de una mala alimentación materna podría ser que el bebé nazca con problemas de peso.

Esta evidencia podría hacer pensar que “las mujeres son las responsables de la prevalencia de diabetes tipo 2 actual”. Afortunadamente, un reciente estudio realizado en ratas por un equipo de investigadores del departamento de Farmacología de la Universidad de South Wales de Australia entregó luces de lo contrario.

Ellos investigaron si del macho podría influir en el riesgo de desarrollar diabetes y otras enfermedades en sus crías hembras. Finalmente, se observó que una dieta rica en grasas en el macho tiene un rol en los las células β del páncreas de sus crías, afectando de manera epigenética (alteraciones no atribuibles a la estructura de genética, pero si heredables) en el proceso liberación de insulina.

Esto se produjo porque los factores ambientales, como lo es una dieta rica en grasas pueden afectar la espermatogénesis,  la composición de los espermios y su correspondiente descendencia.

Resulta interesante este hallazgo, puesto que propone que los factores como una dieta alta en grasas pueden tener un efecto en la homeostasis de la glucosa e insulina de las crías hembras. Además, este resultado extiende el concepto del origen temprano de las ECNT, específicamente diabetes e incluye el rol de padre en el desarrollo de esta enfermedad.

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