Hablemos de la felicidad: Una emoción placentera y que nos llena de bienestar

Con este artículo terminamos el ciclo de aproximación a las emociones básicas.

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Hablemos de la felicidad

Tal como lo hemos mencionado en artículos anteriores sobre la Psicología de la Emoción, una de las cuestiones teóricas más relevantes y controvertidas en este campo es la existencia o no de emociones básicas.

Hemos dado a conocer algunas de ellas; a saber: la ira, el asco, el miedo, la tristeza y la sorpresa. Y para cerrar este ciclo, hemos dejado para el final el análisis de la felicidad.

La felicidad es una emoción que se experimenta como un estado placentero, deseable, que produce la sensación de bienestar y que -incluso- puede percibirse como una sensación de autoestima y autoconfianza.

Hablemos de la felicidad

Según expertos, dicha emoción puede ser motivada por el logro (la consecución exitosa de los objetivos que se pretenden) y la congruencia entre lo que deseamos y lo que poseemos, entre las expectativas que tenemos de algo y las condiciones actuales en que eso se está dando en comparación con los demás.

La felicidad se caracterizaría por permitirnos recibir e interpretar de manera positiva los diversos estímulos ambientales. Y, según algunos autores, no sería tan fugaz como la sensación de placer; relacionándose con cierta estabilidad emocional de carácter más duradero.

Respecto de la función de la felicidad, se señala que dicha emoción se produciría con el objeto de incrementar nuestra capacidad de disfrute, generar actitudes positivas hacia uno mismo y los demás, permitirnos la experiencia de vigorosidad, competencia, trascendencia y libertad; además de favorecer procesos cognitivos y de curiosidad mental, a los cuales nos referiremos más adelante.

Hablemos de la felicidad

Cuando experimentamos felicidad, nuestro cerebro presenta un aumento en la actividad hipotalámica y del núcleo amigdalino. De manera más general, nuestro cuerpo manifiesta un aumento de su frecuencia cardíaca y también un incremento en la frecuencia respiratoria.

Se ha observado que la felicidad facilita ciertos procesos cognitivos como la empatía y la aparición de conductas altruistas. Además favorecería el rendimiento cognitivo, la solución de problemas, la creatividad, el aprendizaje y la memoria. Sin embargo, cabe mencionar que estados muy intensos de felicidad podrían enlentecer la ejecución de determinadas tareas; interfiriendo en nuestro pensamiento creativo.

Hablemos de la felicidad

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