Estudio revela que estrés engordaría igual que comer una hamburguesa con doble queso

Investigación manifiesta que el estrés afecta al intestino tanto como la dieta.

Guía de: Vida Sana

Un análisis efectuado por científicos de la Universidad Brigham Young, en Estados Unidos, sostuvo que el estrés afecta al organismo tanto como la dieta que la persona lleve consigo.

El estrés es una reacción fisiológica de defensa. Cuando el organismo percibe un peligro, las glándulas suprarrenales liberan adrenalina y cortisol.

Una investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences precisa que la obesidad es una de las consecuencias que tiene ese estado de tensión agobiante. El efecto del estrés es comparable al que tiene comer una hamburguesa con doble queso o una barra de chocolate y caramelo, según el trabajo de científicos de esta prestigiosa institución de Utah.

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Lo que produce aumento de peso es el estrés crónico, es decir, aquel que se mantiene durante largo tiempo y que no ha podido ser controlado.

Investigaciones del instituto Garvan de Australia concluyeron que, ante las tensiones sostenidas, el cerebro segrega un neuropéptido (Y2) que se encuentra en los adipocitos (células de grasa) produciendo un aumento de su tamaño y una multiplicación de las mismas, lo cual aumenta la cantidad de tejido graso en el organismo.

Esto explica por qué muchas personas no logran perder peso y hasta pueden aumentarlo pese a consumir pocos alimentos o aún llevando estrictas dietas hipocalóricas.

Investigación en Revista Nature

El estudio efectuado en ratas se publicó en la Revista Nature y ello detectó que la microbiota (bacterias del intestino) de las hembras delgadas estresadas cambia hasta parecerse a los machos obesos.

Esta condición es a causa de las situaciones de tensión extrema que hacen que las personas mantengan una actitud de ansiedad y estén menos activos físicamente.

Según la investigación, no se puede determinar cuántos kilos puede subir una persona que está sometida a situaciones constantes de estrés, sin embargo, “los alimentos altos en calorías son los que entregan mayores sensaciones de placer al organismo en momentos de alta tensión”, indicó el dietista Fernando Fernández-Aranda, del Hospital de Bellvitge en Barcelona.

Cómo el estrés afecta la calidad del sueño

Cuando el estrés es crónico también afecta al sueño (en cantidad y calidad), hasta el punto de que las mujeres de mediana edad duermen como los mayores (que necesitan menos) o como los insomnes, sostiene un estudio publicado en la revista Sleep.

La corta duración del sueño se asocia a una mayor ingesta calórica total, a dietas con más grasas y menos proteínas y a reducir frutas y verduras, según documenta Advances in Nutrition. Todos ellos, factores que predisponen a la obesidad y a desarrollar enfermedades relacionadas como diabetes o hipertensión.

En este tipo de escenario se aconseja intentar corregir la relación con la comida. Fernández-Aranda matiza: más que alimentos que empeoren el estrés, debemos hablar de personas con propensión a comer ante determinadas situaciones de vulnerabilidad. “En humanos no se ha demostrado que determinado tipo de alimentos tengan un mayor poder adictivo y, por tanto, inciten a una ingesta más frecuente; pero sí hay sustancias que influyen en el sistema nervioso central (cafeína, teína, bebidas energéticas) y que, por su efecto modulador en el estado de ánimo, pueden influir indirectamente en un plan alimentario”.

Debemos tomar conciencia de que es una reacción normal a la que hay que adaptarse. Después, evaluar las situaciones (si son o no estresantes), y activarnos. Y, por último, aceptar una situación si no podemos cambiarla.

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