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¿Por qué es importante que nos movamos durante nuestro trabajo de parto?

El movimiento es un estímulo fundamental para la adecuada progresión de un parto.

El parto es un proceso fisiológico normal en la vida de la mujer. Esta mediado por mecanismos instintivos; igual como comer, dormir o sentir sed. Sin embargo, por naturales que sean estos procesos, pueden verse afectados por estímulos externos, tanto para desarrollarse como para inhibirse.

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El movimiento es un estímulo fundamental para la adecuada progresión de un parto, es por eso que es tan importante que se nos permita absoluta libertad para adoptar las posturas que más nos acomoden, además, porque éstas tienden a ser instintivas y buscan tanto mitigar el dolor de las contracciones como ayudar al descenso de la cabeza fetal. La posición acostada atenta contra la fisiología del parto, bloquea la pelvis y hace mucho más difícil y lenta la evolución de éste.

Pero, ¿qué es la pelvis y cómo se comporta?

La pelvis es una estructura ósea que da soporte y estabilidad a la musculatura del piso pélvico, rodeando además casi totalmente las vísceras pélvicas. Está formada por cuatro huesos dispuestos en forma de anillo, llamado también cintura pélvica:

-2 huesos ilíacos (derecha e izquierda)

-Sacro

-Cóccix

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Normalmente los huesos de la pelvis presentan poco movimiento entre sí debido a la forma que tienen y a la cantidad de ligamentos que los rodean, pero durante el embarazo existe una mayor movilidad y separación de estas articulaciones, debido a la presencia de la hormona Relaxina que hace que los tejidos se vuelvan más “blandos”, permitiendo un aumento del diámetro pélvico. Este aumento es de gran importancia al momento del parto, ya que anatómicamente facilitará el paso de la guagua.

El canal del parto no es un tubo recto por el cual la cabeza del bebé sale al exterior. Es en realidad un trayecto curvado, sinuoso, que hace que para que ocurra el avance deban existir ciertos movimientos. Estos movimientos son realizados por la guagua adaptando su posición a las diferentes formas de la pelvis a medida que avanza.

Si se mantiene el movimiento de la pelvis materna en este recorrido, el descenso de la cabeza fetal se facilita al ampliar los distintos diámetros de la pelvis con movimientos tanto del sacro como de los ilíacos.

Así que ya saben, lo más probable, es que sientan la necesidad de caminar, de ponerse de rodillas, en cuatro apoyos, sobre una pelota o simplemente recostarse a ratos. Lo importante es tener la libertad de movernos en sintonía con lo que nuestro cuerpo nos pide.

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