Bursitis: Un diagnóstico común

Lesión frecuente y de fácil manejo si se detecta a tiempo. Entérate de qué se trata y cómo reconocerla.

Guía de: Kinesiología

En medicina todo lo terminado en “itis” significa inflamación. Rinitis, sinusitis y tendinitis son ejemplos conocidos. Cuando se inflama la bursa hablamos de una bursitis.

Bursitis

Foto: Reuters

Los jugadores de tenis exigen mucho articulaciones como el hombro.

Una bursa es una especie de saco o bolsita que contiene líquido en su interior. Ayuda a disminuir la fricción articular, actuando como un verdadero amortiguador. Además facilitan el movimiento permitiendo un mejor deslizamiento entre estructuras. Se ubican entre músculos, tendones y huesos, sobre todo en zonas donde existen prominencias óseas.

Tenemos aproximadamente 40 bursas a lo largo del cuerpo, sin embargo, sólo algunas son susceptibles a la inflamación. Existen articulaciones de mayor demanda, es decir, que por distintas razones usamos más. Los hombros, las rodillas y las caderas llevan la delantera, pero los codos y los pies no se quedan atrás.

Existen factores anatómicos, como tener huesos sobresalientes o espacios articulares más reducidos, que favorecen el cuadro. La postura resulta determinante en la bursitis del hombro. Una postura insuficiente disminuye el espacio articular aumentando el roce.

Existen actividades deportivas o recreativas que al hacerse repetitivas también fomentan la aparición de una bursitis. La natación y el tenis exigen mucho a la articulación del hombro. El trote sobrecarga a las caderas y los pies. Técnicas deportivas defectuosas, descansos insuficientes o falta de elongación son factores predisponentes.

En ocasiones un golpe directo o mantener posiciones articulares por tiempos prolongados producen la lesión. Las bursas pueden inflamarse por muchas razones y sus formas de presentación varían dependiendo de la articulación afectada y del mecanismo de producción.

Por lo general al comienzo se percibe una molestia con ciertos movimientos o al inicio de una actividad. Otras veces hay un aumento de tamaño visible en la articulación con grado de dolor variable. La bursitis del codo suele tener esta presentación, aparece un gran “cototo” justo en su punta. En la cadera o el hombro se va instaurando lentamente hasta que finalmente el dolor impide realizar las actividades acostumbradas.

Bursitis correr

Foto: EFE

Los runners sufren la sobrecarga en sus caderas y pies.

Lo ideal es consultar apenas se sienta la molestia. El tratamiento en esta etapa resulta mucho más efectivo y el reposo deportivo suele ser más breve. Lamentablemente le gente espera demasiado, consulta cuando el dolor es intenso y cuando hay dificultad para realizar actividades simples.

Es importante analizar la postura y las técnicas deportivas. A veces, sutiles modificaciones generan grandes cambios e incluso pueden prevenir lesiones. Para los kinesiólogos la información que nos entrega el paciente es vital para obtener una historia clínica certera. Todo es importante, desde cómo duermes, qué hobbies tienes, etc. En ocasiones una postura incorrecta al leer o manejar puede ser el factor desencadenante de una bursitis.

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